Carlos Federico Valverde B.

En su libro Contra el odio (2017. Penguin Random House), Carolin Emcke dice: “A veces me pregunto cómo son capaces de algo así: de sentir ese odio. Cómo pueden estar tan seguros. Porque quienes odian deben sentir eso: seguridad. De lo contrario, no hablarían así, no harían tanto daño, no matarían de esa manera. De lo contrario, no podrían humillar, despreciar ni atacar a otros de ese modo. Tienen que estar seguros. No albergar la más mínima duda. Si se duda del odio, no es posible odiar. Si dudaran, no podrían estar tan furiosos. Odiar requiere de una certeza absoluta. El más mínimo ‘tal vez’ sería molesto”.

Es la segunda vez en el año que acudo a la cita de Carolin Emke (la primera fue en marzo de este mismo año). Lo hago porque creo que es la única manera de entender lo que pasa por la mente de Luis Alberto Arce Catacora, un presidente sin liderazgo, sin carisma y con una necesidad de “ser reconocido” y nombrado como “el que (también) odia”, “el que (también) desprecia”, el que puede ser igual o más perverso que su antecesor (Evo Morales) si acaso fuera necesario.

Si Arce no fuera presidente, seguramente sus alegorías fueran anécdotas de mal gusto, pero… el hombre es presidente de los bolivianos y por tanto, cuando dice: “Las vacunas son para el pueblo y los médicos, no para las familias de los ricos, no para la oligarquía tarijeña”, lo dicho adquiere una connotación que es necesario rechazar, enérgicamente, sin que uno sea un “rico u oligarca tarijeño”; se las rechaza simplemente porque no está bien que las diga, porque, en primer lugar, él no las compró de su bolsillo; (si fuera un particular gastando “su” plata pudiera condicionar a quién le da qué) , pero en este caso no puede hacerlo porque el Estado no es de él, aunque crea que se lo prestaron por 5 años para que haga y deshaga como le dé la gana, aunque hasta ahora sólo deshaga, porque no ha hecho nada que valga la pena citar.

Arce Catacora ha violado la Constitución Política del Estado (que no valdrá gran cosa pero, por ella Evo Morales mató en Sucre a Gonzalo Durán, a Juan Carlos Serrudo y a José Luis Cardozo) en 2 artículos al menos a saber:

Artículo 14 inciso II.- El Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género (…) condición económica o social.

Artículo18 inciso II.- El Estado garantiza la inclusión y el acceso a la salud de todas las personas, sin exclusión ni discriminación alguna.

Si el presidente atenta contra esos derechos, es lógico que sea sometido a un juicio de responsabilidades donde deberá tener el derecho de defender su posición (a mí me parece indefendible). Para eso deberá pasar por el plenario de la Asamblea, la que seguramente rechazará la proposición acusatoria y el juicio quedará en nada. Pero, al quedar en nada y por la gravedad de lo expresado, activaría los mecanismos para procesarlo en Cortes Internacionales CIDH, Corte de Roma (reconocida en Bolivia) por la gravedad de lo dicho; es claro que nunca, en ninguna ocasión y peor en una pandemia mundial, ninguna autoridad puede argumentar la condición económica y social de un (un grupo de) ciudadano (s) para negarle (s) el acceso a la salud.

Pero, además, ahí va de nuevo la palabrita “auto-inhabilitación”, los gobernadores y alcaldes de la oposición (a los del oficialismo no les va a importar hacerlo) deben acudir al mecanismo COVAX, con los audios y videos de la intervención de Arce en Tarija y pedir que las vacunas vengan directamente a los departamentos y municipios, sin pasar por el poder central, que se ha inhabilitado o ser entregados al gobierno central bajo supervisión de una comisión permanente de DDHH, integrada por la ONU, UE y OEA, OMS y otros a quienes les corresponda por la actividad misma; esa será la única manera de que los ciudadanos sintamos que no seremos excluidos por odios políticos o porque a ellos les da la gana.

Por si acaso, yo me adelanté y me permití conseguir algunos datos sobre dónde acudir para comenzar. Los que saben me sugieren empezar por Naciones Unidas en La Paz, calle 14 de Calacoto; deben pedir hablar con la Sra. Susana S. y Ake, llegar con todo lo publicado como respaldo (además ellas saben de lo que se trata, es su trabajo recopilar información) y expresar el peligro que constituye lo dicho por Luis Arce y lo que puede pasar con las vacunas gestionadas por el mecanismo COVAX. No es tan difícil hacerlo, no olvidemos que COVAX no es “su plata”, sino una donación a los “países yescas” (como nosotros).

Argumentar lo de arriba no va a ser difícil, porque como dice la nota Editorial de El Deber titulada : “El Presidente de unos cuantos”: “En el mundo hiperconectado que vivimos, en 15 meses de pandemia jamás se escuchó que un mandatario de ninguna latitud de los cinco continentes, utilice la pandemia o la vacuna para profundizar las diferencias entre los ciudadanos de su país y mucho menos condicione la entrega de la inyección para unos y a otros se les castigue privándoles de la inmunidad”, de manera que, enterados están y no hay manera de que escapen a la responsabilidad de evitar el destrato con el que amenaza el presidente con su baladronada, que palabra que viene de baladrón: “Que alardea de lo que no es, especialmente de ser valiente” (fácil es ser valiente desde la Presidencia, rodeado de guardaespaldas y chupamedias).

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