Marcelo Ostria Trigo

El presidente de Estados Unidos de América, Franklin D. Roosevelt, introdujo como “período de gracia” los primeros cien días de su gobierno para resolver los graves problemas que entonces agobiaban a su país. En ese lapso se aprobaron leyes para luchar contra la Gran Depresión que sufrían los estadounidenses. Estas leyes fueron su legado y se conocen como el “New Deal”. Desde entonces, es común que, en ese período, los nuevos gobiernos en muchos países muestren su esencia y tomen las urgentes medidas que el pueblo espera.

El pasado 8 de febrero, el presidente Luis Arce Catacora, cumplió cien días en el mando de la Nación, cuando la pandemia del Covid-19 ya había ocasionado innumerables contagios y muertes. Era de esperar, entonces, que la primera prioridad del nuevo gobierno sea combatir la pandemia, reforzando el abandonado sistema de salud. Otro problema fue el término de la excepcional alza de los precios internacionales de los productos que exporta el país. Sin embargo, no se advierte una política económica coherente para enfrentar la nueva época.

El primer y principal empeño del nuevo gobierno fue, como se temía, destituir masivamente a funcionarios de la Administración Pública, para que sus militantes ocupen esos cargos. Por otra parte, el empeño fue acusar de todos los males al gobierno interino precedente. No se reconoció que, desde hace muchos años, el sector de salud pública fue abandonado. Se olvida que el pedido de aumento de presupuesto para ese sector, fue combatido por la mayoría de la anterior legislatura dominada por el mismo partido hoy en el poder. Y, para colmo, se aprueba la llamada Ley de Emergencia Sanitaria que anula el derecho a la protesta.

Mientras tanto, el presidente, que vaticinaba que Bolivia se dirigiría hacia el socialismo estilo cubano, solo se ha dedicado a culpar de todos los males a su predecesora, dejando de atender el grave momento que vive la Nación. Esa grave desatención ha ocasionado una gestión errática. Dos ejemplos: se cambió el escudo nacional causando malestar en muchos sectores ciudadanos y se devolvió un crédito internacional, pero pagando intereses devengados a la entidad que concedió el préstamo.

Las pocas acciones en estos cien días de gobierno del MAS, que incluyen ese parcializado decreto de indultos para sus militantes presos con condena, muestra lo que pretende hacer el gobierno en los cinco años de su mandato, pues tiene a su lado la Administración de Justicia y a una dócil mayoría congresal.

Fueron cien días que no auguran ni paz ni concordia ciudadanas.

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