Marcelo Ostria Trigo

Se comete chantaje o coacción, cuando una persona o grupo amenaza a una o a varias personas si no obtiene de ellas un desembolso pecuniario o una acción vedada de cualquier índole. Esto es mucho más grave si sucede en la política, especialmente si proviene de un gobierno que amenaza con serias consecuencias a una persona o a un grupo de ciudadanos que no siguen la línea política impuesta por el régimen. Y esto es aún más censurable cuando el que chantajea es el propio mandatario.

Recientemente, se supo que el Presidente Luis Arce Catacora dijo en la ciudad de Cobija, Pando, que, si los candidatos oficialistas no son electos, le será difícil coordinar políticas y obras en favor de ese departamento. Esto supone que se busca la totalidad de los cargos electivos, lo que recuerda a la democracia del cero votos y a las dictaduras populistas. De esto, solo hay un paso, para que luego se procure justificar un gobierno de partido único.

Lo que pudo ser un desliz, infelizmente se repitió en forma de amenaza directa. Se ha publicado que el Presidente “presionó a los ciudadanos de Huanuni (Oruro) para que respalden a los candidatos oficiales, con los que su gobierno pueda ‘coordinar’, y aseguró que cuando se inicie la vacunación masiva, el Ejecutivo deberá coordinar con el alcalde del municipio y el gobernador de ese departamento”. Esto implica que, si los electos no son masistas, no se coordinará la vacunación contra la pandemia del Virus-19. “Por eso –añadió- es muy importante que sepan elegir a su alcalde y su gobernador, porque ese gobernador, ese alcalde tiene que coordinar con el Gobierno nacional”.

El sectarismo se puso nuevamente en evidencia en la ciudad de La Paz. Arce afirmó, que “La candidatura del MAS-IPSP en todo el país es la única que puede garantizar dos cosas: que se trabaje para el pueblo paceño y que se trabaje de la mano con el Gobierno nacional”. El estilo no ha cambiado. El actual primer mandatario imita la prepotencia de los años en que se veneraba al caudillo y se seguía cualquier capricho o disparate.

Buscar la unanimidad forzada es pretender la dominación de la sociedad. No hay argumento que en el pasado no se haya esgrimido, desde la infantil advertencia de que la luna y el sol se ocultarán, si no se reelegía a Evo Morales.

Gobernar significa servir a la Nación, buscar consensos respetando el disenso, cuidar el patrimonio nacional y apoyar todos los emprendimientos privados destinados al desarrollo. Es más, respetar la actividad privada es fundamental para el ejercicio pleno de la democracia.

Volver a los errores y desmanes del período 2006-2019 y aprovechar la calamidad que ahora ocasiona la pandemia del Covid-19, para para dominar, es uno de los objetivos. Repetir ese pasado, en tiempos de crisis es imposible. Esta es la época de gobernar con esfuerzo, honestidad, serenidad y con lealtad con el pueblo, cuidando los derechos democráticos. Lo contrario, es seguir los penosos ejemplos de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

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