Emilio Martínez Cardona

La concepción primigenia de Ökologie, tal como fue formulada por el Premio Nobel Konrad Lorenz y otros hombres de ciencia, se refería a una gestión cautelosa de los recursos naturales en función de los intereses humanos de largo plazo.

Sin embargo, esto ha sido deformado a través de las décadas por visiones radicales que han hecho del ecologismo un anti-humanismo, llegando al extremo de considerar al ser humano una suerte de “plaga” o virus en un planeta deificado, postulando un conservacionismo absoluto que condenaría a amplios segmentos poblacionales a quedar marginados de todo desarrollo.

Lejos de estos eco-fascismos, debemos plantear un ecologismo de rostro humano, basado en la libre creatividad de los actores particulares.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el emprendimiento verde puede configurar una nueva rama de la economía, con potencial para dar empleo a 60 millones de personas en las próximas dos décadas.

Hablamos de empresas centradas en la producción de energía limpia, en la captura de los gases de efecto invernadero o en toda una gama de tecnologías no contaminantes.

Lo crucial es no hacer hincapié en el enfoque estatista-represivo, que busca forzar una reducción del crecimiento sin reparar en la catástrofe social que eso conllevaría, sino en transformar la calidad del crecimiento.

En vez de socialismo, la vía más fructífera parece ser la de un capitalismo verde, donde se libere la capacidad de emprendimientos ecológicos rentables mediante un alivio selectivo de la presión fiscal, entre otros instrumentos.

En Alemania, el líder de los liberales del FDP, Christian Lindner, invita a pensar en soluciones a lo grande y sin recurrir a las prohibiciones o restricciones que en política climática están popularizando los sectores tradicionales del ecologismo, según informa un artículo del diario español Nius.

En el FDP creen en un “progreso tecnológico que combina la protección del clima y una mayor prosperidad”, y como ejemplo Lindner plantea luchar contra el cambio climático usando grandes proyectos europeos.

“¿Qué otra cosa ayudaría más al clima que unir Europa con una nueva línea de tren de alta velocidad que vaya desde Varsovia hasta Madrid pasando por Berlín y París?”, dijo el líder de los liberales alemanes.

Por su parte, Wolfgang Gibowski, economista y sociólogo de la Universidad de Potsdam, señala que “el FDP tiene una visión de la política medioambiental clara en términos de mercado y progreso. En este ámbito político los objetivos se pueden alcanzar a través de prohibiciones o a través de desarrollos técnicos. En realidad, los desarrollos técnicos han sido siempre la prioridad de los liberales alemanes”.

Otro enfoque es el de libertarios como Walter Block (Ecologismo y libertad económica), quienes enfatizan la ineficiencia del Estado como guardián de los recursos naturales, remarcando que éstos se verían protegidos de manera mucho más sólida con derechos de propiedad bien definidos, a salvo de invasiones territoriales como la polución atmosférica o el vertido de petróleo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here