Marcelo Ostria Trigo

El 22 de enero de 2006, asumió el poder Evo Morales Ayma, fundador y líder del Movimiento al Socialismo, y desde 2010, en su segunda gestión, estableció el Día de la Fundación del Estado Plurinacional como feriado nacional equiparado al 6 de agosto, cuando se recuerda la firma del Acta de Independencia de Bolivia.

Este año, el MAS, recuperado el poder con la elección de Luis Arce Catacora como presidente de Bolivia, reestableció el feriado del 22 de enero y, como el 6 de agosto, leyó un discurso-informe. Realmente no se esperaba que el Presidente ofrezca una amplia relación de supuestos logros en el breve tiempo que transcurrió entre su asunción al mando y el festejo de este 22 de enero. Más aún: estos son tiempos son de grandes dificultades, ocasionadas en gran parte por la pandemia del coronavirus.

Pero esta fecha fue aprovechada por el Presidente para referirse, con inusitada amplitud e indisimulado encono, a la expresidenta Jeannine Áñez por supuestos yerros en su breve gestión. Es más, acusa al anterior Gobierno de actos de corrupción, pero eso es ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio. Los casos de corrupción de la anterior gestión del MAS son muy graves y probados. Si se trata de moralizar la administración del Estado, habría que hacer que la justicia –tan sumisa al actual Gobierno– cumpla con el deber de enjuiciar, sin influencias políticas, a todos los corruptos.

Por otra parte, es cierto que el señor Arce hereda una difícil situación del país, provocada por la pandemia del coronavirus, además de haber terminado –sin retorno en muchos años, según los entendidos– la era de los precios internacionales excepcionalmente altos de los productos que exporta Bolivia. El ahora presidente ya no podrá, como cuando fue el que manejó la economía del país, financiar lo innecesario para cumplir con los caros caprichos de su entonces presidente.

El presidente Luis Arce Catacora se empeñó en su discurso en negar el fraude del entonces oficialismo en las elecciones del 20 de octubre de 2019. Repite una consigna conocida: la OEA es culpable de la versión del supuesto fraude electoral, a través de una comisión de expertos para verificar los comicios. Realmente, inclusive sin ese informe técnico, los ciudadanos vieron cómo se deformaba la voluntad popular, con un padrón de electores totalmente alterado, junto a otras maniobras ilegales.

Es más, repitió la versión de que el Gobierno transitorio fue producto de un golpe de Estado. Eso no es verdad. Se trata de consolidar una falsedad. En efecto, los entonces presidente y vicepresidente renunciaron ante la presión popular, y se dio lugar a la sucesión establecida por la Constitución en vigencia. Es más: olvida que la Asamblea Legislativa, en la que el MAS tenía una apabullante mayoría, siguió funcionando durante todo el tiempo durante el gobierno interino.

Por otra parte, el señor Arce Catacora afirmó que su presidencia tiene la tarea de recuperar la democracia, olvidando que él fue electo en elecciones generales, o sea una condición esencial para que se reconozca la democracia. Y, mencionando la democracia que se basa en la ley suprema del Estado, el Presidente no se refiere en su discurso a la masacre blanca de su partido en varias instituciones del Estado. Los atropellos, aunque son parte de la conducta de algunos gobiernos poco democráticos, no tienen justificación ni son consecuentes con los derechos de los ciudadanos de ejercer cargos públicos sobre la base de su eficiencia.

Hay más, pero las malas conductas supuestamente democráticas abruman.

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