Carlos Pablo Klinsky

Mañana, el Movimiento Al Socialismo moverá toda su estructura nacional, entrenada por más de 14 años, no sólo para votar sino para disputar en el conteo, sufragio a sufragio, el resultado de los comicios.

Hablamos de un aparato capacitado para todo tipo de chicanerías, ante lo cual no vemos que los frentes opositores participantes en la carrera electoral hayan logrado montar hasta el momento sus propias estructuras para la defensa del voto.

El MAS apuesta todo a ganar en primera vuelta, porque saben que no ganarían en un balotaje. Y si pierden por escaso margen en la primera, iniciarán una ola de desestabilización, denunciando un supuesto fraude en su contra. Ellos, los expertos del fraude.

Frente a estos peligros, se impone lograr un resultado opositor lo bastante nítido para no dejar dudas de la necesidad y el derecho de pasar a segunda vuelta, acortando al mínimo la distancia entre el primer y el segundo candidato. Por eso es vital un control electoral eficiente.

Las iniciativas ciudadanas de control, mediante herramientas tecnológicas, son positivas y bienvenidas, pero me temo que sean insuficientes. Es preciso que se convoque (todavía estamos a tiempo) a los partidos políticos con estructuras ya capacitadas para la defensa del voto, fogueadas en varios procesos electorales y en el referéndum del 21F, donde cumplieron un rol fundamental.

A la recién recobrada democracia le va la vida en esto. Unámonos en la defensa del voto, recordando que al otro lado hay una maquinaria experta en todo tipo de tácticas de engaño.

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