Marcelo Ostria Trigo

Se acercan las elecciones y se multiplican los resultados dispares de las encuestas. Unos celebran supuestos avances en el logro del favor ciudadano, y otros buscan minimizar el impacto que significa quedar rezagados. Sin embargo, y pese a los pronósticos, es verdad que puede haber diferencias notables con los resultados del conteo de votos. Esto ya sucedió en las elecciones presidenciales en Estados Unidos el año 1948, cuando el Chicago Tribune, al día siguiente de las votaciones publicó en primera página que el candidato a presidente, Harry Truman, había sido derrotado por su contendor, Thomas Dewey. En realidad sucedió lo contrario.

En este periodo preelectoral de nuestro país, acaba de añadirse un elemento que cambia el ambiente político. A un mes de las elecciones de octubre, la primera mandataria, Jeanine Añez, anunció que ya no será candidata presidencial. Esta decisión seguramente influirá en el voto ciudadano.

En efecto, se advierte que hay un gran empeño en atraer a los que eran partidarios de la candidatura de la Presidente. Por eso se teme que la pugna aumente, y que también se frustren los llamados de distintos sectores a la unidad de las candidaturas para derrotar al populismo.

Pero el empeño de lograr la unidad de todas las fuerzas políticas adversas al MAS, tropieza con naturales dificultades. Hay barreras ideológicas manifiestas: Por ejemplo, uno de los candidatos, no abiertamente masista y que figura con el mayor respaldo ciudadano en las encuestas, fue propiciado por el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI) con definida orientación marxista-maoísta y, además, que en el pasado reciente ese candidato se habría acercado a Evo Morales. Así, es difícil concertar programas de gobierno, lo que es esencial para lograr la unidad de diferentes fuerzas políticas.

Por otra parte, resulta evidente que la convocatoria a elecciones para el próximo 18 de octubre es precipitada. Esto va a dar lugar a mayor concentración de personas expuestas al contagio y la muerte por el coronavirus, ocasionando que en el país repunte el número de víctimas por la pandemia. Y es más: el Padrón Electoral aún sigue cuestionado. El número de inscritos ilegalmente, según varias denuncias, era enorme, y ahora los eliminados son, comparativamente, pocos. Se decía también que circulaban muchos miles de cédulas de identidad “clonadas”, es decir con el mismo número que las legítimas, pero con distinto nombre –seguramente de masistas. El informe de la depuración es decepcionante.

Cuando hay agresiones y extrema rivalidad, no se logra elecciones libres y con pureza en el conteo de los votos. Así no se practica una política basada en los valores democráticos ni en el respeto mutuo de los ciudadanos que es indispensable para la armónica convivencia social.

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