Rodolfo Herrera Villarroel

Personales

1. Su accionar y discurso profundamente maleables me generan una desconfianza irremediable. Un día alaba a Evo Morales: “Sin Morales, Bolivia sería ingobernable”, lo compara con Simón Bolívar y al otro día pretende ser opositor.

2. No es una persona transparente. La denuncia de que Goni habría comprado su candidatura tiene pruebas fehacientes y él nunca lo aclaró. Al contrario, evadió la pregunta hasta el cansancio de la opinión pública

3. Ha demostrado que su cálculo político puede estar por encima de la vida humana. Mientras Goni reprimía ensangrentando el 2003, el decidió apartarse esperando que su presidente caiga para tomar el poder. Pretende mostrarnos que no tiene responsabilidad al respecto, lo cual es la mejor personificación de un Pilato moderno.

4. Ha demostrado un carácter débil como líder. Sus dos renuncias a la presidencia prueban su incapacidad en situaciones críticas. Respeto las decisiones individuales de las personas, pero en materia pública éstas generan un impacto colateral gigantesco. Es por ello que la pusilanimidad es la cualidad más despreciable en un político.

5. Su soberbia e ínfulas de superioridad no comulgan con el espíritu de la democracia. Recordemos lo que le habría dicho a Hormando Vaca Díez (+): “Creo que cometí el error de no haber cerrado el congreso”.

Nacionales

6. Recobró renombre exclusivamente por su interlocución como vocero de la denuncia marítima, ¿Cuál fue el resultado de dicho proceso? La peor humillación diplomática-jurídica de la historia contemporánea de Bolivia.

7. Fuera de su notable oratoria, no veo acciones concretas de su parte. Durante el gobierno de Evo Morales, ¿Cuándo hizo siquiera una denuncia? Al contrario, trabajó indirectamente para ellos y fue complaciente. Durante la Revolución de las Pititas, ¿Qué hizo?

8. No veo un equipo detrás de él. No conozco una figura relevante dentro de su partido. Eso es un caudillo. Esta situación lo hace muy vulnerable. Es el candidato más ‘tumbable’. Cuando se ejerza presión sobre su gobierno no tendrá a quien acudir, y terminará cediendo a la fuerza política. Ya tenemos un precedente cuando le dio amnistía a Evo Morales en octubre de 2003.

9. Dudo de su preparación técnica. Hablar de una “emisión no inflacionaria” es simplemente incorrecto. Es agravante el hecho de verlo como un intelectual luego de un equívoco (ya sea por ignorancia o deliberada manipulación) tan básico en materia de gobierno.

Regionales

10. Su antagonismo con la autonomía planteada ideológicamente por Santa Cruz como proyecto nacional son claros. Más allá de las palabras, amenazó con militarizar Santa Cruz cuando este impulsaba dicho proyecto autonómico. Su actual plan de gobierno es estrictamente centralista y alimenta el Estado heredado del MAS.

11. Al aseverar que “las élites cruceñas siguen con una mentalidad provinciana de las cosas” se refirió a la dirigencia cívico-institucional cruceña reavivando así un estereotipo de la identidad cruceña que muestra a esta región del país como adoleciente de subdesarrollo intelectual o inmadurez política.

12. Hoy, en busca de votos, quiere mostrar otra cara de su abortada relación con Santa Cruz. Entiendo su accionar y me incomoda su sinceridad fabricada.

Es especialmente a los políticos a quienes se los juzga por sus acciones, y no por sus palabras. Y la única acción visible de Mesa es la plasticidad con la que se adapta a las demandas del momento, envolviendo a los votantes con su seductora retórica ofreciéndoles solo una cáscara cuyo interior es un contenido difuso y carente de núcleo. Al fin de cuentas, nadie sabe qué o quién es Carlos Mesa. Lo único observable es su paupérrima participación en la historia boliviana, su incongruencia como individuo y su lastimosa relación con Santa Cruz.

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