Carlos Federico Valverde B.

Hablar o escribir de política nacional es muy difícil si se quiere evitar caer en lugares comunes, esos que nos llevan a repetir análisis que, si bien son correctos, por obvios ya no aportan al debate y a la construcción de espacios en los que la política necesita ser importante; aun así, hay que hablar de ello porque es nuestra política y son nuestros políticos que salen de entre nosotros, de manera que a aguantarse nomás, que son lo que hay.

Siempre digo que uno no puede importar políticos con “garantía de cumplimiento”, porque la política nacional requiere “producto nacional” y, sobre todo, porque en otros lados también se ven “joyas parecidas a las nuestras”, aunque en muchos otros lugares ya se los castiga socialmente; acá, se los sigue ensalzando, se los ve como salvadores y no porque sean “buenos” sino porque esto es lo que hay.

Así estamos y es a no huirle a la responsabilidad de opinar y analizar lo que nos está pasando hoy, entre un poder legal y constituido (Añez) que no puede hacer mucho, porque tiene las “manos atadas” (recordar a GSL) y, además, grandes dificultades técnicas, operativas y de credibilidad y otro poder, también legal (Copa) que es el que “ata las manos”, pero que tampoco es capaz de hacer nada porque no está convocado para eso y, además, sus instrucciones políticas son debilitar lo más que se pueda la gestión constituida para mantener la base y el voto duro de su partido; eso es incentivar el desastre si el mismo los lleva de vuelta al lugar donde estaban.

Añez no puede; el poder que tiene es débil, sólo se sostiene por la institucionalidad; ha perdido la posibilidad de ser portadora de la esperanza generada con su posesión; la pandemia la puso en apuros y, desde los “respiradores” hasta acá su gobierno se desdibujó y eso lo sabe bien Copa que se convierte en un poder simbólico pero inútil, un poder de destrucción sistemática que se “adapta” muy bien al juego planteado por el gobierno: polarizar entre ellos… y así nos va a nosotros

Si el lector se fija bien, esta “guerra” sin sentido entre los poderes u órganos del Estado (Ejecutivo-Legislativo) acapara lo político la mayor parte del tiempo; el MAS, ejecutando su violencia simbólica (amenazas de todo tipo) y realizando manifestaciones en sus “sitios o espacios casi propios”, como Chapare, la Ceja, Senkata, Yapacaní o San Julián y alguno más, y ejecutando violencia fáctica ahí, donde aún puede sacar gente, esa misma que le quedó a Morales luego de su huida a México, porque en realidad eso es lo que tienen. Ya no tiene el MAS cuadros o dirigentes de la clase media/media/baja, chola/blancoide (plebeya, dirían los que sabemos) que tengan voluntad de salir a manifestaciones o a los medios a mantener las poses que pregonaron 14 años desde los cargos que, en su gran mayoría, tuvieron sin ningún tipo de merecimientos. Lo que le queda al MAS es el lumpen de los comienzos, de antes del 2005 que se expresa en las clases más bajas, campesinos y cholos/indígenas/morenos… ese es el MAS hoy; los que ocupaban cargos importantes huyeron y se asilaron, los dirigentes medios y bajos son los que se encargan de mantener el movimiento; véase que en el parlamento ellos son los que se destacan hoy, ya no están los que “jefaturizaban” las bancadas, ahora son el chulo, el sombrero y la pollera los que se distinguen. Ese es un cambio notorio.

¿Arce? Bah, Arce es lo que queda, no es líder, no es carismático pero es obediente y piensa que puede llegar, viene a ser el muñeco de ventrílocuo de Morales, es negociable. Si el pleito de la personería se traba fuerte, son capaces de sustituirlo para mantener la sigla; al fin de cuentas fue él quien hizo la divulgación de encuestas.

Choquehuanca, por su parte, no aparece (parece que no se ha enterado que es candidato a la Vicepresidencia) y los contestatarios del partido son Loza (cocalero fiel a Morales con ganas de hacer méritos por ese lado, considerando sus escasísimas capacidades políticas) y Andrónico, con muchas reservas con relación a Morales porque no olvida que éste le bajó el pulgar en la candidatura a primer senador.

En esto hay que destacar la revancha de Copa que se convirtió en la carta de Morales, pese a la reticencia que tuvieron con ella cuando tuvo ese acercamiento institucional con Jeanine Añez. Lo de Copa es trabajado y no se sabe si será líder, pero ella sabe que hasta que esta gestión termine, ella será la mujer o la política con la suficiente fuerza como para parar el desarrollo del país a como dé lugar; es fácil, con negarse a hacer lo que le piden, será suficiente (esto se escribe antes de saber si se van a facilitar los créditos que pide el gobierno) .

Por otra parte, lo que le toca al gobierno en la “polarización” es terrible. Es tan desconcertante ver que los malos ejemplos de Morales “cunden” en este gobierno: me refiero concretamente a la intención de judicializar la política o politizar la justicia; se intenta hacer lo que se criticaba. Morales usaba la justicia para mantener a raya a los enemigos u opositores y eso hacen actualmente, Murillo, López y otros ministros, con la diferencia que Morales manejaba el sistema Judicial y la Fiscalía y este gobierno no tiene mando en esos espacios que aun “miran de reojo” al MAS, “por si volviera” (y porque le deben sus cargos).

El MAS, salvo que lo de este gobierno siga siendo tan mediocre, tirando a malo, podrá atraer de nuevo parte del voto de ciudadanos de clase media desilusionada, y muy indiferente hoy, y lo puede hacer porque en la vereda contraria, los que asesoran a Añez, haciendo lo que hacen, difícilmente lograrán mantener el tercer lugar en las encuestas. A este paso, reitero lo escrito hace al menos dos meses, lo que le conviene a la señora Áñez es bajarse de la candidatura, aunque ella es política y el ver que los números le dan al menos 2 dígitos en un momento tan complicado para el gobierno, es porque los demás candidatos no logran posicionarse mejor ni por el demérito ajeno ni por mérito propio y convengamos que no hay político que se baje en esas condiciones, de manera que creo que va a porfiar con la candidatura así no logre estar entrar a la segunda vuelta (la idea del mejor tercero seduce a su candidatura?).

Hay un evidente vacío político que en un momento como este no puede ser llenado definitivamente por Carlos Mesa que parece estar confiado en el “voto útil” o por Tuto Quiroga que parece estar creciendo algo. No considero en esto a Camacho, que anda mirando la Gobernación cruceña, seguramente convencido de que no tiene chance (eso ayudará más a Añez que a Mesa).

En esas condiciones la polarización de los poderes probablemente seguirá en el mismo nivel, como un pacto no acordado (no creo lo contrario) pero peligroso para ellos porque la violencia simbólica del MAS y la respuesta poco efectiva del gobierno pueden no generar adhesiones propias y, si en poco tiempo alguno de los otros candidatos se aviva, podrá ser quien recoja el empute de la gente por la antipolítica de los dos en pleito.

¿Aparecerá el que se meta al medio? o seguirán mirando de palco creyendo que el empute será inercial y que en esa lógica serán los beneficiarios de ello? Hay un dicho en la calle muy aleccionador y a ver si lo aprenden

Para hacer política hay que mojarse en ese barro, no se gana nada mirando desde la orilla.

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