Carlos Federico Valverde B.

Si bien el relato es considerado como el arte en el que “las palabras seducen”, Ricardo Roa (El Clarín) definió al “relato político” como el arte de manipular las palabras, algo que se posicionó muy bien hasta el año pasado en Bolivia, donde se lo usó hasta el hartazgo

A ratos, en el Gobierno de doña Jeaninne Añez lo usan, desde ella hasta ministros, parlamentarios u otras autoridades, para justificar lo injustificable y creo que ahí estamos en problemas todos porque volvemos la memoria a ese pasado reciente que no queremos repetir.

¿Por qué la introducción?

El ministro Arturo Murillo declaró, al dar paso a la investigación policial sobre el tema de ‘los respiradores’, lo que sigue: “En vez de un caso de corrupción, para mí es un caso de conspiración contra la presidenta Jeanine Áñez”.

Yo digo, ¿es posible que se pretenda soslayar la corrupción propia (de este Gobierno) en el caso de los respiradores? Para mí y para el grueso de la población no es posible que el gobierno se libre de la carga, siendo que hay una explicación policial muy coherente que se detalla a continuación:

La Fiscalía de La Paz cree que el exministro de Salud, Marcelo Navajas, direccionó y que se podría beneficiar o haber beneficiado con un determinado monto, como consecuencia del sobreprecio de los equipos

“Se direccionó la compra sin tener respaldo técnico. Eso lo hace responsable al exministro de Salud y suponemos que también se tendría que haber beneficiado con algún monto económico”, dijo el investigador asignado al caso, Omar Mejillones, quien aseguró que: “los datos indican que se realizó un pago adelantado de 250.000 dólares antes de finalizado el proceso de contratación” (https://eju.tv/2020/06/fiscal-exministro-navajas-direcciono-la-compra-de-respiradores-sin-tener-respaldo-tecnico/)

En esto se considera que intervinieron Fernando Valenzuela, ex director jurídico del Ministerio de Salud, Geovanni Pacheco y Roberto Velasco, director general y funcionario de la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (AISEM), el cónsul de Bolivia en Barcelona, Alberto Pareja, además, por supuesto, Marcelo Navajas, exministro de Salud.

Esta es la parte gubernamental de la corrupción que informa la Fiscalía de La Paz que trabajó el caso con policías de esa ciudad, de manera que es muy difícil que eso se vea como una “conspiración política” contra la presidenta. Tengamos en cuenta que el fiscal explicó también que, evidentemente, “existe un sobreprecio porque el dueño de GPA Innova ha señalado que ha vendido todo el kit en 6.600 euros (7.429 dólares), un ventilador pulmonar básico, y la factura que el ministro Navajas ha presentado asciende a 28.080 dólares por equipo”.

Tras hablar de “conspiración”, el ministro Murillo presentó al coronel Iván Rojas, director de la FELCC, quien dio a conocer un trabajo técnico referido a las llamadas telefónicas de dos de los detenidos: Fernando Valenzuela y L. Fernando Humérez. Sostengo que, si asumimos que el trabajo presentado por el ministro es correcto, también tenemos que hacerlo con el de la Fiscalía, donde se detalla la posible corrupción de parte de funcionarios del actual gobierno.

Veamos el trabajo realizado por la FELCC de La Paz y démosle el mismo valor porque es eminentemente técnico y está relacionado a lo que Fernando Valenzuela.

Sostuve el 18 de mayo que Navajas jamás dio una explicación clara sobre la compra y “la adecuación sin costo” de los equipos; si hubiera sido clara la contratación y sus acciones, hubiera sido clara la explicación. También que habría que investigar mucho más el rol de Fernando Valenzuela, quien había sido hombre de confianza de Gabriela Montaño en el Ministerio y siguió en el mismo cargo con Cruz y Navajas.

Tal cual, la FELCC confirmó relaciones y llamadas entre Valenzuela y los citados y esto es lo interesante, también con gente del MAS: entiéndase Gabriela Montaño, ex ministra de Salud (jefa directa del investigado); Carlos Rodrigo Montaño Viaña, hermano de la citada ex ministra; Fernando Vía Cabero, ex Jefe de planificación del Ministerio de Salud (en la gestión de Gabriela Montaño) y ex oficial mayor en la Cámara de Diputados (gestión de Gabriela Montaño) y con Fernando Humérez, sin cargo en el Estado, pero que se habría contactado con la empresa GPA Innova (la vendedora de los respiradores).

Veamos dos o tres elementos para plantear la hipótesis de que Lili Gabriela Montaño capitaneó la “asesoría corrupta” de Valenzuela Billewitz con el objeto de financiar los movimientos políticos y la estadía de Evo Morales en Buenos Aires o para beneficiarse ella misma con lo que resulte del negocio de los respiradores, hecho que no creo que se haya hecho “para conspirar” contra la presidenta; es muy ingenuo pensar que Valenzuela “haya convencido a varios intervinientes” y que estos hayan aceptado los sobreprecios simplemente porque estaban en emergencia por la pandemia. Remarco el hecho de que se estableció que hubo direccionamiento (de acuerdo al investigador) de que se compre a la empresa GPA e incluso la entrega de un monto de dinero.

Veamos las llamadas de Valenzuela: Hay una conversación con Fernando Vía Cabero muy importante: “¿Qué están haciendo con el coronavirus? ¿Algún datito que me sirva? De lo que no están haciendo algún error”. A esto, Valenzuela responde: “Está todo desordenado”.

Pues parece que entre los técnicos del ex Ministerio de Salud y de la Cámara de Diputados “ordenaron todo” y lo encaminaron a la compra con sobreprecio en España; eso, de ninguna manera es “conspiración para dañar al Gobierno; es conspiración para delinquir y eso se lo confirma con la siguiente conversación de texto con Carlos Montaño, hermano de Gabriela Montaño, en fecha 8 de marzo de 2020: Valenzuela escribió: “Hermano estoy jodido, han intervenido mis teléfonos tienen sospechas jodidas de que sigo ayudando y en contacto con ustedes, el otro día tuve una reunión con Murillo que me amenazó con cárcel”. La respuesta de Montaño Viaña fue: “Y… sabíamos que podía pasar. No sé cómo es tu situación, pero creo que hay que organizar las alternativas de salida.

Recordemos que Navajas entró al Ministerio en abril y que, tras de su ingreso, se paralizó el proceso de compra de respiradores que había encaminado el ministro Aníbal Cruz (de acuerdo a Mphamed Mostajo, en El Deber, 7 Día- Edic Semanal 24 al 30 de junio)

Luis Fernando Humérez escribió, en fecha 16 de mayo: “Dime algo para dormir un poco o buscar asilo político”. Valenzuela responde; “Tranquilo, todo está yendo bien”; ¿todo qué? ¿El negocio de los respiradores? Recordemos que Navajas ya tenía un mes como ministro y que Humérez tiene llamadas con GP Innova, la que vendió los equipos. Humérez es un personaje: Se presenta a sí mismo como “el testigo clave y el vienes pasado (26 de junio) dijo ser víctima de abusos.

No hay más contacto, que se sepa, de Valenzuela con Carlos Montaño pero sí con su hermana, Lili Gabriela, con quien no hay textos. La llamada del 19 de mayo, tiene una duración de 16 minutos (ese día, Valenzuela estaba a punto de ser detenido).

A mí no me cabe duda de que ese: “Y, sabíamos que podía pasar”, escrito por Carlos Montaño Viaña es la constatación de que Valenzuela Billewics recibía instrucciones políticas desde fuera (Buenos Aires) y que él manejó la compra de los respiradores (el monto del sobreprecio por la compra de todo era de 3 millones de dólares) y se convirtió en el hombre clave para “arreglar el desorden” del Ministerio y de armar una estructura corrupta de la que necesariamente tienen que haber participado más de uno de los que colaboraban con Navajas, incluido él; sin ellos, es imposible que se haya hecho la compra.

Navajas es propietario de una clínica especializada en problemas respiratorios y sabe de costos de equipos. De acuerdo al policía investigador, “él direccionó la compra”, de manera que aquello de conspiración política contra la presidenta no encaja; lo que hubo, según mi hipótesis, fue que se juntaron el hambre y las ganas de comer. Lili Gabriela Montaño capitaneó la estrategia del financiamiento, para el MAS o para ella, a fin de solventar su estadía en Argentina y “cobrarse los servicios brindados a la Revolución Evista”. De ahí, seguramente repartiría con Valenzuela y algún otro, incluso puede estar Humérez, eso se determinará el resto de la investigación, pero no puede haber eso de que los de un lado son buenos y los otros malos; en este caso podemos hablar de todos en la misma bolsa, así los primeros no hayan sabido de la existencia de un plan B, eran parte de un mismo interés.

Las llamadas de Humérez Ortiz, fuera del negociado, no son tan importantes en este robo al Estado; puede que apunten a otro lado, también con asuntos políticos, pero no al caso puntual; esto desde mi punto de vista.

A lo mejor cambiaron los métodos del Socialismo del SXXI y la idea de la “recuperación” de dinero (asaltos y robos, los García Linera saben de eso) cambió por el robo al Estado desde la oposición o la huida, usando corruptos que nunca faltan.

El “perro Verbitsky” al denunciar un negociado de JL Manzano terminó escribiendo un libro con el nombre de Robo para la Corona; en este caso, en la otra orilla política (Soc SXXI) da la impresión que el nombre se adapta, aunque habría que preguntarse de qué corona hablamos, la de ella o la de Morales…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here