Susana Seleme Antelo

Asegurar la comisión de un delito contra las personas, sin riesgo para el delincuente. Es circunstancia agravante de la responsabilidad criminal. Traición, perfidia. A traición y sobre seguro.
Real Academia Española

Salió huyendo, casi muerto de miedo, el 11 de noviembre de 2019, gracias a una democrática y pacífica insurrección ciudadana, a la insubordinación de la Policía Nacional, la inacción de las FF. AA y el fraude electoral, denunciado y comprado por la OEA y la Unión Europea. Sin embargo, hay datos que apuntan a que el ‘ex’, siempre cocalero-dictador sigue manejando sensibles hilos de la política en Bolivia.

Ahora sin tapujos conspira contra la salud, a la que dejó en un miserable estado de indefensión y alevosa miseria, gracias a inesperado aliado: el nuevo Tribunal Supremo Electoral (TSE). Con bombos y platillos el presidente de ese Tribunal anunció que logró un ‘acuerdo’ para que las postergadas elecciones por la pandemia COVID 19, se realicen en septiembre, fecha ya manejada por el ‘ex’ y sus afines desde marzo pasado. Sí, fue un ‘acuerdo’ entre este Tribunal Electoral y Evo Morales, según una entrevista que el ‘ex’ concedió a CPETV, canal 2 de Argentina. “Negociamos y acordamos. Ahora las elecciones están garantizadas para el 6 de septiembre (2020) y espero que no haya otro… así como el corona virus, así como otro invento para postergar las elecciones”. Para el ‘ex’ el corona virus sigue siendo un invento, tal como repiten sus afines.

Más claro agua: Evo Morales, el que montó el fraude en octubre de 2019, hoy en acción directa con el Cuarto Poder del Estado, el Electoral. Este Poder bien puede coordinar con los sujetos políticos en juego, pero nunca renunciar a ejercer sus competencias para hacer lo que debe hacer sin pedir permisos ni ‘acuerdos’ mediante: determinar fecha para las elecciones, convocarlas, organizarlas y llevarlas a feliz término.

Aclaremos que ese Tribunal de ‘Supremo’ nada tuvo en época del cocalero presidente del Estado Pluri-corrupción, pues estaba subordinado a sus designios. Tampoco parece que sea Supremo ahora, pues para ejercer sus competencias prefiere el permiso a algunos poderes políticos fuera y dentro del país.

Convengamos que el tal ‘acuerdo’ es un ‘acuerdo a medias’, o ‘chuto’, pues no lo ha aceptado ni el gobierno, ni las alianzas Juntos y Creemos, mientras otros candidatos no se han pronunciado. Hasta ahora, dicho acuerdo tiene el beneplácito de tres: del ‘ex’ ante todo, y el candidato de su partido, Luis Arce Catacora, ex ministro de economía del cocalero, el mismo que manejó y despilfarró la bonanza económica de los hiperprecios de materias primas. Lo secundan Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana y Jorge Quiroga, de 21 Libre, ambos ex vicepresidentes y luego presidentes. ¿El poder los ronda, o lo buscan?

El próximo 6 de septiembre, Bolivia estará lamiéndose las heridas de los contagiados por el corona virus –se estiman que rondarán los 40 mil o más – y las muertes, mejor es no calcularlas, para espantarlas antes de ponerles números. ¡No son inventos! ¿No hubiese sido más saludable que el TSE tomara en cuenta la curva de crecimiento de la pandemia que crece sin freno como en otros países, en lugar de apresurarse a poner una fecha, sin tomar en cuenta la explosiva situación en Santa Cruz, Beni y Chapare por la COVID 19? Representan más de un tercio de votantes. ¿O solo se ha firmado el tal ‘acuerdo’ para complacer al ‘ex’? Y de paso a Carlos Mesa, quien cree tener más derechos que otros: fue el candidato ‘útil’ contra Morales en 2019.

Aunque hayan designado a otra persona como jefe de su partido, Evo Morales sigue siendo el “jefazo” y es también jefe de campaña. Maneja los 2/3 en el Congreso de la Nación, producto de trampa sistémica o escondida en la elección de diputados, trampa que tira por la borda el principio democrático de un ciudadano un voto. Desde ahí conspira contra gobierno de la presidente Jeanine Añez Chávez, transitorio sí, pero constitucional y legal, a despecho de los reclamos del cocalero huido y sus adversarios, todos sus declarados enemigos políticos.

Conspira también mediante sus militantes/funcionarios en instituciones del aparato estatal que no han sido removidos de sus cargos. Conspira con alevosía desde Chapare, su Santuario, donde se cultiva la hoja de coca, materia prima de la cocaína, y también desde algunos medios, a los que, en su época, mimó con generosa publicidad. Desde esos espacios teje alevosos hilos para retomar el poder.

Ya fue una alevosía que Morales se presentase como candidato en las pasadas y anuladas elecciones de octubre, si estaba impedido constitucionalmente por el Art, 168, que solo permite dos elecciones continuas. Iba por la cuarta. Además, era candidato vetado por el voto soberano del Referéndum del 21 de febrero de 2016, que le dijo NO a esa re-reelección. Ambas circunstancias con agravantes de responsabilidad criminal por la violación a la Constitución y al voto popular, coronadas por otro delito: el fraude. Alevosía y traición, ayer, sin que ningún político le siga proceso. Y en las próximas elecciones, alevosía por interpósita persona: su candidato y sus aliados: los viejos y los nuevos.

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