Marcelo Ostria Trigo

Luego de la acción ciudadana que desencadenó la renuncia del anterior presidente y de sus colaboradores más allegados, los parlamentarios que fueron oficialistas, y que ahora son mayoría en las cámaras de Senadores y de Diputados, consiguieron la extensión de su mandato que legalmente debía finalizar el 22 de enero de este año. Y siguen en funciones.

¿Cuál fue la causa para que esto suceda? No está muy claro, pero parecería que el nuevo gobierno que surgió luego de la huida del anterior presidente, se vio ante una pérfida campaña, comandada por el populismo, que calificaba el cambio como un golpe de Estado. Probablemente la intención fue probar que no se trató de un cambio ilegal, sino el fruto de una renuncia exigida por el clamor popular.

Ratificada la extensión del mandato de los parlamentarios -ahora la mayoría, opositores- se han dedicado a una acción desestabilizante con la obvia intención de retomar el poder a como dé lugar. No se intentó actuar con la responsabilidad que corresponde a un parlamento serio: crear leyes y fiscalizar. Se empeñaron, en cambio, en hacer oposición obstruccionista al Gobierno de transición. Esto ya sucedió con la interpelación al Ministro de Defensa a quien, con el “rodillo” de la mayoría, lo censuraron, nada menos porque cumplía con su deber. Y esa misma mayoría, ahora anuncia que se propone interpelar –seguramente para censurarlos de todas maneras– a los demás ministros del actual gobierno de transición.

Por otra parte, no faltan los excesos y los disparates. La ahora opositora presidente del Senado, en alarde de prepotencia y falta de consecuencia democrática, “recomienda” a los no masistas, que no vayan a lugares en El Alto que ella considera parte de su bastión político. Pero hay más: Llegada al país la grave pandemia del coronavirus, a un diputado masista no se le ocurrió mejor idea que pedir que se reanuden relaciones diplomáticas con el Gobierno de Cuba para que ayude a Bolivia en la lucha contra este mal. Además de ser una actitud mendicante y oportunista, este parlamentario parece que ignora que los mayores avances se están dando en países que tienen prominentes científicos encargados de las investigaciones para lidiar con esta epidemia; y que el sector salud en Bolivia, fue relegado en la gestión anterior, con la complicidad de los médicos cubanos. Pero es más: no se reanudan relaciones entre los Estados solo para pedir.

La actual mayoría parlamentaria no está cumpliendo con su obligación de actuar con sensatez, abandonando el sectarismo primitivo que se ceba en la obstrucción y la zancadilla política. Y, en este tiempo de pandemia, esta legislatura tendría que cerrarse hasta que se elijan nuevos palamentarios en los próximos comicios.

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