Carlos Federico Valverde B.

Claro, lo primero que se va a hacer con el que opina, es llamarlo discriminador, racista y cosas como esas; nada nuevo bajo el sol caliente de Santa Cruz, de La Paz, de Yungas o de Chapare, es parte de un deporte nacional: defenderse desde la victimización, sin importarles cuántas víctimas propias tienen ellos con esto de que “coca o muerte”, “El Alto de pie y se respeta”, etcétera y más etcéteras.

No es nuevo y cada vez se ve peor, Pumari (en un hotel), Mesa (arrinconado en un hospital, haciendo campaña casi de incógnito) o los yungueños vociferando no solo eso del “voto castigo contra el evismo”, y otras maravillas de ese tipo no exentas de amenazas.

En El Alto impidieron que sesionen los parlamentarios; les tiraron huevos, piedras, hubo explosiones (otra vez etcétera) y doña Eva Copa salió a decir que los violentos “no son de El Alto”, con lo que, se inaugura una temporada de nuevas mentiras o, lo que es peor, nos avisan que se están importando violentos para que hablen a nombre de una de las ciudades más laboriosas del país, (característica real y no lisonja) cualidad que debiera distinguirlos, pero se subsume y pierde frente al temor que genera el epíteto de “la ciudad más violenta del país”, nombre muy mal ganado porque a algunos violentos se les ocurrió gritar “ahora si, guerra civil”, derrumbar la barda de YPFB y, saquear lo que pudieron en los aciagos días de octubre/noviembre, hasta que los propios vecinos los corrieron solo gritándoles que no sean “rateros”, que esa no era característica de quienes ahí viven, pero, esa muestra de coraje y empoderamiento dura poco… al final de cuentas, la gente tiene que trabajar y no puede estar corriendo del barrio o de la Ceja, o de la Alcaldía (que fue quemada por los violentos que ahora se asumen víctimas) cada vez que a los violentos se les ocurre joderle la paciencia a alguien.

El Alto no merece eso, pero lo sufre y parece que está lejos la posibilidad de que haya un cambio; ahí hay mucha bronca acumulada y deudas sociales tremendas, los trabajos de Roberto Navia sobre el bajo mundo, la trata de blancas, los muertos de Senkata, los de Octubre negro, el asesinato de Jonathan… son muchas heridas que a nadie se le ocurre cerrar y claro, hay quienes se encargan de mantenerlas vivas, para construír dudosos liderazgos que hacen daño a la gente buena que, reitero, es la mayoría pero, no se nota.

Pero es también Chapare, donde además de coca y cocaína hay otras actividades pero tampoco se las conoce porque allá es Causachum Coca, es coca o muerte, son cárteles de narcotraficantes que se mueven a voluntad por las sendas y allá no puede entrar nadie que no sea del MAS y los candidatos ajenos corren riesgo y los disidentes del partido propietario del lugar también (ver Coca Territorio Poder y Cocaína) y así no puede haber democracia formal: no puede haber democracia en espacios vedados o vetados a políticos de otras líneas; esto debiera ser considerado una locura pero no es locura desde que a Morales se le ocurrió ordenar cercos a las ciudades para que no entre alimento o, sugerir (aunque luego se desdijo) que se formen o creen milicias populares… la cabeza está podrida, como los pescaditos que tanto le agradan? Bueno… el cuerpo ya entró en descomposición al menos hasta que pase la elección y la realidad ponga a cada uno en su sitio

Es penoso, igualmente, ver lo de Yungas, donde se anuncian “votos castigos” y la prohibición de ingreso del evismo porque persiguió a F Gutiérrez, quien estuvo mal perseguido pero todos sabemos que no es suave tampoco; al menos no lo demostró.

Lo increíble de todo esto es que el panorama en 3 sitios de nuestro país lo arma y estructura Morales, con instrucciones o con actuaciones en su nombre, desde Argentina, donde peor no le puede ir porque el MIT negó la autoría del estudio sobre el audio, el WPost se hizo el desentendido, Bachelet se quedó callada, y la Acnur ha puesto los puntos sobre las íes, sobre el comportamiento del peticionante de Refugio y, sobre todo porque García L. desde España reconoció que se fueron y que después se fue configurando el relato del fraude.

En ese cuadro se desarrollan las elecciones, Choquehuanca hablando estupideces de 500 años atrás tratando de encontrar el fin de los 500 años justo en mayo y Arce hablando sin ruborizarse de bonanza económica sin citar el déficit fiscal , la deuda pública y otras linduras, solo porque los que debieran centrar en él el ataque, se pelean entre ellos (que no está mal) pero están peleándose el “ñervo”, sin ir a disputarle el bife jugoso al que Arce mira con deseo pero no le hinca el diente.

Ya vienen las segundas encuestas, ya sabremos quiénes son los 3 únicos que quedan en carrera… los demás? son participantes… hacen democracia, pero, solo eso, no serán importantes.

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