Carlos Federico Valverde B.

Cuando una chaicita, (para los que no saben, un pajarito que era muy apetecido por los muchachos de mi época) resultaba “boleada” (bolas de barro disparadas con una honda), pero no muerta, se decía que había que “soplarle el culito y ponerla debajo de una tutuma” que así recuperaba su aliento y volaba, algunas veces daba resultado, otras no…

Se me antoja que así está Evo Morales en este momento… debajo de una tutuma, siendo soplado a 2 bocas, la primera, la de Michelle Bachellet, respondiendo, seguramente, con gentileza a la cesión del Silala en la gestión Morales, al haber reconocido que los bofedales del Ketena son aguas de curso libre; Bachelet es chilena y sabe que eso le va a dar a su país la ventaja que necesitan para mantener las cosas como están en ese litigio.

La segunda boca que sopla a Morales viene a ser la del Washington Post que dice que hubo golpe y que no hubo fraude, en un informe sesgado, financiado por amigos de Morales, aunque, evidentemente hay mucha tela para cortar porque la dicha “investigación” salió de Bolivia y ha sido manipulada; se utilizó mucha información “confidencial” sobre el proceso de auditoría de OEA y más que revisar la manipulación de los votos trataron de medir el impacto de esta.

De acuerdo a la información que se va acercando a nuestro conocimiento, solo cabe preguntarse cuál el rol de Neo Tec, en este asunto, pudiendo ser estos quienes filtraron estos datos a los 6 investigadores multidisciplinario que llegaron y elaboraron este informe, que genera desconfianza en los trabajos que hicieron el Ing. Villegas, UMSA y Colegio de Abogados de Santa Cruz y los aportes que desde muchos sitios de RRSS, entre ellos mi propio Facebook fuimos emitiendo en los 21 días.

Morales festeja… porque parece aletear debajo de la tutuma, pero, eso no le va a servir porque sigue en problemas, no sólo porque la OEA se encargó de responder que hubo fraude y se respalda en su investigación, al tiempo en el que califica de defectuoso el informe en el que el Washington Post, basa su análisis, sino por otras cosas que se detallan a continuación.

Antes que nada, es menester señalar que el tema del fraude será, si llega a ser un debate, se hará fuera de nuestras fronteras porque en Bolivia no hay discusión: todos sabemos que hubo fraude, si no fuera así, Morales no hubiera anunciado, en noviembre 2019, (día 9) que estaba dispuesto a convocar a nuevas elecciones generales y a renovar la totalidad de los miembros del Tribunal Supremo Electoral; ello, tras del dictamen preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las fallidas elecciones del 20 de octubre. “He decidido renovar la totalidad de los vocales del Tribunal Supremo Electoral y convocar a nuevas elecciones generales”, aseguró Morales en Bolivia TV, de manera que, ese tema está terminado en Bolivia.

Otro tema que tiene a mal traer al huido ex presidente es que sus precisas instrucciones grabadas y difundidas por todos los medios y que son de público conocimiento, se convierten en “prueba” contra Morales, al haberse confirmado en alta probabilidad, que la voz que daba instrucciones de bloquear caminos y que no pasen alimentos a las ciudades, se constituye en una clara acción terrorista, de ello tendrá que rendir cuentas el huido.

Además de ello, la persona a la que la “chaicita” daba instrucciones desde su asilo en México, es un narcotraficante, ahora prófugo de la justicia y Morales debiera, en su condición de ex presidente, justificar qué relación tiene con semejante personaje, además, el delito es de lesa humanidad, así no se haya consumado, la instrucción fue dada de manera muy clara, en ella se escucha que se dan instrucciones para el accionar de los sindicatos cocaleros y otras; si Yucra no tuvo la posibilidad de llevarla a cabo, es otro tema, lo cierto es que eso le complica la vida a Morales, eso y los juicios en la CIDH por el caso del Hotel Las Américas y otros delitos cometidos en el ejercicio de la presidencia.

Por eso digo que Morales está debajo de la tutuma, siendo soplado por 2 bocas que poco o nada podrán hacer por él, porque es claro que el “figurativo bolazo”, no se combate debajo de una tutuma sino en la justicia y termina en la cárcel.

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