Paula Peña Hasbún

Fundada el 11 de enero de 1880, con el nombre de Universidad de Santa Cruz, la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), se ha constituido a lo largo de su historia en uno de los pilares fundamentales del modelo de desarrollo cruceño. Ha sido la formadora de los recursos humanos necesarios para la consolidación del proyecto modernizador y para la transformación de la estructura económica y social, así como la infraestructura del departamento.

En 1880, Santa Cruz de la Sierra, tenía 10.288 habitantes y el departamento 95.299. El 45% de su población total sabía leer y escribir, el 30% de la población femenina era alfabeta. Había 40 abogados, 10 médicos y 33 juristas, en la ciudad capital. Fue en ese contexto que se fundó la universidad cruceña, iniciando con las carreras de Derecho, Medicina y Teología. La carrera de medicina funcionó hasta 1892 y su aporte fue central para la formación de médicos locales para el Hospital San Juan de Dios.

Los primeros cincuenta años de vida universitaria no fueron fáciles, el gobierno central en distintas ocasiones, intentó cerrar la universidad cruceña. Fue un 25 de julio de 1930, cuando se promulgó el Estatuto de la Educación Pública, que la universidad cruceña debió cerrar y su facultad de derecho pasó a depender de la Universidad de Chuquisaca. Paradójicamente ese estatuto que cerró nuestra universidad, dio autonomía a las otras tres universidades públicas del país y por ese motivo la UAGRM ha decidido -de manera incomprensible- celebrar esa fecha aunque no corresponda.

En 1936, el presidente Toro resolvió cerrar la facultad de derecho y dejar a la juventud cruceña sin la posibilidad de formación superior. Este hecho provocó, que los estudiantes y docentes inicien una lucha para abrir la Universidad. El 23 de septiembre de 1938, el presidente Germán Busch, decretó la reapertura de la Universidad y la dotó de autonomía plena. Esa fecha apenas es recordada por algunos profesores de base que intentan recuperar la historia universitaria. Con autonomía plena en 1938, se eligió rector a Rómulo Herrera y a Leonor Ribera Arteaga como ejecutivo de la Federación de Estudiantes y así se puso en práctica el cogobierno universitario. De igual manera se estableció en el ingreso irrestricto a la universidad y la libertad de cátedra.

En 1939, se creó la Facultad de Comercio- hoy de Ciencias Económicas- y la Escuela de Agricultura y Ganadería, establecida en el Campus de Palermo, que contaba con vivienda universitaria para incentivar el estudio entre los jóvenes del área rural. La Universidad se hizo cargo del Instituto Oriental de Biología, que desarrolló investigación en esa ciencia básica para la agricultura y veterinaria.

En 1941 se creó el Instituto Tecnológico, del que surgieron posteriormente la facultad de tecnología y la facultad politécnica. La comunidad universitaria estaba convencida que al ser una región agrícola-ganadera había que desarrollar la tecnología y fortalecer esas áreas con el apoyo del derecho y la economía. La visión de futuro cruceña se concretó en la universidad, en 1944 creó la Escuela Superior de Bellas Artes y en 1946 la Escuela de Enfermería. De esa manera se ampliaba el horizonte de estudios de los cruceños, así mismo se estableció el Teatro Experimental Universitario

Siendo una universidad de vanguardia frente a los cambios tecnológicos, en 1973, creó el primer canal de televisión en Santa Cruz y el segundo en Bolivia -el Canal Universitario- convirtiéndose en el canal pionero en la comunicación audiovisual y en la formación de periodistas. Junto con el canal de televisión, la universidad cruceña fue la primera en Bolivia en contar con un centro de cómputo y usar las tecnologías de la información para la mejor administración de la educación superior.

Los avances de la región exigían que la universidad abriera más carreras aportando con los recursos humanos para el desarrollo, en 1972, se crearon auditoria, administración de empresas, ingeniería civil e industrial. En 1990, se creó la escuela de Postgrado, iniciando así la formación en especialidades a los graduados. En 1992, se crearon las facultades de Humanidades y de Ciencias de la Salud y Enfermería. Unos años después, recordando la memoria de los médicos de 1880, se reabrió la carrera de medicina. De esta última Facultad se desprendió la Facultad de Ciencias Farmacéuticas. En el año 2000 se creó la Facultad de Hábitat, en 2002 la creó la Facultad de Contaduría y en 2012 la de Ciencias de la Computación. De igual manera, la Universidad tiene presencia en el departamento con seis Facultades Integrales en provincias, respondiendo a las necesidades de las macrorregiones.

La comunidad universitaria tiene que asumir los desafíos que la sociedad actual le impone, sabiendo que requiere una adecuación a los cambios tecnológicos, económicos y sociales del siglo XXI. La sociedad de la llamada cuarta revolución industrial está transformando las bases de la estructura laboral y las formas de producción evolucionan con mayor rapidez que en el los años pasados. Las nuevas tecnologías, la digitalización y la globalización demandan nuevos conocimientos para satisfacer los nuevos mercados de trabajo que surgen cotidianamente. Esta nueva sociedad requiere que la universidad genere nuevos conocimientos, más tecnología e innovación, así como también forme recursos humanos capaces de enfrentar las exigencias del nuevo ámbito social.

La universidad cruceña se encuentra hoy, al celebrar sus 140 años, en la situación más compleja de su historia, ya que debe ir de la mano de la revolución tecnológica. Esto implica que tenga la capacidad de prever la nueva base productiva de Santa Cruz, la nueva sociedad se está gestando y sobretodo- en el contexto global- el nuevo tipo de profesional que debe estar altamente especializado e internacionalizado.

La matrícula de la universidad pública cruceña seguirá en aumento, es una tendencia irreversible, teniendo en cuenta que más del 50% de la población cruceña es menor de quince años, según los datos del último censo. Con esta certeza, la universidad enfrenta su mayor reto, los nuevos estudiantes exigen ser formados para los nuevos mercados laborales.

En la actualidad no es suficiente formar a nuevos profesionales, hay que seguir formando a los que ya son profesionales. Los cambios en los procesos productivos exigen que la fuerza laborar se actualice, por lo que es urgente nuevas formas de capacitación continua a través de nuevas formas de trasmisión de conocimiento, utilizando las nuevas tecnologías, permitiendo la educación no presencial.

La universidad masificada necesita un nuevo modelo académico y de gestión para que vaya acorde a las exigencias de los nuevos tiempos. Esto no significa, que tenga que desaparecer la autonomía ni en cogobierno paritario docente estudiantil, por el contrario, se debe pensar la Universidad que queremos, que necesitamos y que podemos sostener.

Aquellos que resulten elegidos para dirigir la UAGRM, deben tener la apertura y el desprendimiento necesarios para encarar los cambios académicos y tecnológicos que la sociedad y nuestras conciencias exigen. Tienen los próximos diez años para lograrlo, así podremos celebrar nuestro sesquicentenario y que no quede en el olvido, como seguramente quedará esta celebración de este 11 de enero de 2020.

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