Carlos Federico Valverde B.

Ahora resulta que toda designación de personal a contratar en las provincias cruceñas debe contar con “la venia cívica”, porque serán ellos los que se encargarán de poner a los “mejores hombres y mujeres” en las fuentes laborales en reparticiones del Estado.

De no darse esa situación, los cívicos van a rechazar nombramientos sin consenso y se asignan la “facultad de vetar o rechazar esa conducta displicente” hacia la institución que lo dio todo por la liberación y recuperación de la democracia”.

Evidentemente, los cívicos, como el Conade y otras organizaciones activas en defensa de la democracia, fueron importantísimos en la articulación de la protesta de “las pititas”, pero, de ser articuladores a ser “dueños” de los 21 días hay un trecho muy largo; es un hecho que la gente que participó activamente en las protestas y reivindicaciones democráticas no lo hizo pensando que el Cívico Provincial tendría que convertirse en el “filtro” de los cargos públicos de todo el departamento y peor aún tendría el derecho de vetar nominaciones del Estado Nacional, porque, hasta donde se sabe, a nadie se le ocurrió, en esos 21 días, estar pensando en pegas, trabajos, nominaciones y espacios de poder, cuando el objetivo era no aceptar el fraude y defender la democracia; difícil momento para la presidenta Jeanine que, además del frente político nacional e internacional que debe atender, ahora encuentra una especie de resistencia entre quienes se suponían sus aliados; el propio ministro Justiniano reconoció haber sido “un aporte” del movimiento cívico a la gestión de la primer mandataria.

Pero eso es nuevo… volvamos a los 21 días y recordemos que en la calle no se hablaba de candidaturas presidenciales; no era el tema; primero fue la segunda vuelta en defensa del voto; luego, tras el informe de irregularidades y manipulación (fraude) emitido por la OEA, se planteó una nueva elección y, finalmente, la renuncia de Morales, cosa que ocurrió tras la decidida y valiente acción de Luis Fernando Camacho (los radicales anticruceños de El Alto terminaron dándole las dos manos, impulsando su éxito y haciendo su nombre más conocido), Marcos Pumari y activistas de todo el país, pero fundamentalmente de La Paz y Cochabamba, que arriesgaron vidas y posesiones materiales en pro del objetivo de la gran mayoría de los ciudadanos, pero, no se habló de candidaturas.

Por esos días, mediante sus sitios en RRSS, Camacho se manifestaba asqueado de ver “intereses personales por encima de una nación” (se refería a Mesa y Doria Medina) y aseguraba: “¡No tengo interés de nada, no soy ni seré candidato!”… “solo quiero cumplir con un mandato del cabildo y me voy a lo que sé hacer, trabajar!”… pero algo pasó y, en legítimo derecho, el que no quería ser “nada”, ahora aspira a la Presidencia del Estado… pero pone condiciones: que se conforme una “fórmula de unidad”, es decir, convoca a todos los que legítimamente tienen derecho de buscar la Presidencia, a dejar sus aspiraciones para encolumnarse tras de él y don Marcos Pumari.

Ambos repiten que buscan un ‘frente único’ y de consenso tras de ellos y entonces la cosa comienza a cambiar porque se acaba lo cívico y comienza lo político y en democracia, lo político se expresa en el derecho de la gente de elegir de entre varios; no en candidaturas impuestas bajo la idea de una “unidad” que solo se puede entender en la cúpula; el ciudadano quiere elegir, no quiere solo votar y habrá que ver hasta dónde acepta se le imponga una especie de “impuesto político” por todo el buen trabajo que estos encabezaron.

Parece que los ministerios, que los viceministerios, que los cargos de importancia son poco para el objetivo político; arriba estos se logran negociando con el Ejecutivo y abajo, en las provincias se busca copar la estructura gubernamental para hacer operativa la campaña y ahí es donde se entra en contradicción con lo democrático, con la igualdad de los oponentes y con la ética; además de ello, colisiona con el civismo, porque los estatutos del CPSC (al menos) establecen que el Comité se abstendrá de hacer recomendaciones o postulación de autoridades políticas, administrativas… En los hechos, se está cruzando la delgada línea que recomienda mantener lo cívico lejos de lo político partidista, porque esta organización representa a todos los sectores que lo componen, de varias tendencias políticas y así le ha ido bien a lo largo de sus casi 70 años de vida institucional, con sus obligados recesos.

Si eso era todo, flaco favor se le hace al país y a la valiente presidenta Jeanine, que tiene como objetivo cerrar la puerta de los 13 años y 9 meses tras de sí, abriendo el paso a un mejor tiempo democrático.

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