Roberto Ortiz Ortiz*

Parece que ya empezaron las campañas políticas y está bien, es el momento, tenemos elección en muy poco tiempo y el gobierno transitorio nos da la tranquilidad de estar cumpliendo a cabalidad su trabajo.

Por esto es hora de pedirle a los viejos y sobre todo a los nuevos políticos que se cambien el chip y dejen de lado el discurso populista tan ambiguo y subjetivo, que dejen de usar las biblias y la fe para manipular al pueblo como si estuviéramos en el siglo XV y que recuerden siempre las malas mañas masistas para nunca más repetirlas. Ya no queremos caudillos autoproclamados y espero que en tantos años hayamos aprendido a identificarlos.

Se debe construir de cero el país y lo ÚNICO que necesitamos escuchar son propuestas claras y contundentes. No los vamos a elegir como agradecimiento por las luchas que ya ganaron, eso quedará grabado en la historia y estamos de verdad muy agradecidos. Los vamos a elegir en función a lo que propongan lograr de aquí para adelante. Ya tuvimos mucho bla bla durante 14 años. Necesitamos trabajo real así que pongan gente verdaderamente capacitada y técnica en los cargos públicos. No a sus amigos o ex empleados.

Me hubiera gustado por primera vez en mi vida tener la oportunidad de vivir una elección con muchos frentes para escoger netamente en base a principios e ideología y así construir un parlamento con pluralidad y verdadera representación.

Sin embargo, seguimos con la tiranía del “frente único” y “voto útil” que saca lo peor de la política, a pesar que Evo ya no está. Hoy la unidad no es alrededor de una causa, sino alrededor de una persona. Entiendo que es por la coyuntura y espero por nuestro bien que sea la última vez que usamos la coyuntura como excusa para medrar nuestra democracia.

En mi opinión una democracia de dos opciones es de mal gusto, a medias, de mala calidad y en cierto punto hasta mentirosa porque los partidos se ven obligados a unirse o mejor dicho “negociar” por una fuerte presión social, por intereses, por subsistencia, en fin, por cualquier cosa menos por ideología, amistad, afinidad o principios, que, de hecho, es lo único que debiera importar en política.

Mi critica es objetiva y constructiva. No es a candidatos en específico. Al que le haga el sombrero que se lo ponga. Y el que quiera criticarme, adelante. Lo que tenemos es lo que nos merecemos como pueblo, por no terminar de entender por completo el significado de democracia, por no saber construir partidos políticos sólidos y por amar el populismo demagógico, que hoy después de tantos años juega de nuestro lado.

Mi voto tendrá que ser para el frente único opositor, cívico, democrático, libertador del pueblo, rompedor de cadenas, bíblico, etc… ¿Parece que no queda otra no? Nunca votaría por el MAS, peor por Mesa o CHI que es lo mismo.

*Fundador de Estudiantes por la Libertad Bolivia

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