Carlos Federico Valverde B.

Si algo le faltaba a Evo Morales, en esta su estúpida y criminal violencia fue ofrecer, si su pueblo se lo pide claro, estar “dispuesto a volver para apaciguar el país” (El Deber 14/11/2019).

¡El pirómano ofrece apagar el fuego que él mismo prendió! Y eso es digno de estudios sicológicos y de cuestionamientos varios, porque el hombre olvidó lo fundamental: decir cuál es el precio que tiene que pagar este país para que él venga a “deshacer” lo que ordenó que se haga, porque, evidentemente lo que se está viviendo es el cumplimiento de sus instrucciones. A estas alturas de los acontecimientos, ¿puede alguien dudar que ha sido el MAS, que son sus operadores político/militares, los mercenarios cubanos y venezolanos que coadyuvan en el Chapare y en las ciudades intermedias, en El Alto y en Cochabamba, fundamentalmente, quienes actúan, violentando de la manera en la que se lo ha hecho, a partir de que se confirmó el fraude que sus operadores electorales agazapados en el vergonzoso TSE efectuaron y que generó que la gente termine pidiendo su salida, luego de que él negara la segunda vuelta primero y luego, nuevas elecciones?

Me pregunto si la “idea” de pacificar el país implica asumir la responsabilidad por los saqueos (¿devolvería lo robado?), reparar las quemas y destrucción de viviendas privadas, del ornato y bienes públicos, incluidos los PumaKatari, el ducto de la planta de Carrasco, entregar a los asesinos que actuaron en Portachuelo, Cochabamba, en el camino Oruro-Potosí, etc, etc. o simplemente creerá que este será un asunto de “borrón y cuenta nueva”, una especie de dejemos a los muertos en su lugar y… ni siquiera ofrecerá cajones, como cuando hizo su gobierno en esa especie de guerra minera entre estatales y cooperativistas en Huanuni, por el cerro Posokoni en octubre del 2006?

El hombre está tan perdido que aseguró en “La Nación” de Argentina (15 de noviembre de 2019): “Si rechazan mi renuncia, tengo que volver para estar con el pueblo”, sin darse por enterado de que el país tiene una Presidenta Constitucional con pleno manejo del Estado, más allá de la violencia que aún subsiste aunque parece estar moderándose, producto de que el MAS aceptó su derrota e hizo quórum como para rearmar las directivas camarales y ponerse a trabajar la agenda electoral y la reinstitucionalización del Estado, en una especie de Plan B, para salvar lo que puedan de la maltrecha imagen de esa organización política, otrora poderosa, convertida hoy en una banda de matones/mercenarios y delincuentes a los que ellos mismos deberán instruir que paren lo que están haciendo porque es un hecho que los conocen a todos.

Me pongo a pensar que la idea inicial del MAS fue aquella de que “si no hay país para el dominio y gobierno del MAS”, no habrá país para nadie y, tras de ello fueron sin contar que el país es su gente que fue perdiendo el miedo y se atrevió a poner alto, allá donde aparece la violencia y a los que llegan con esas intenciones; el país de los buenos ha comenzado a normalizar su vida y a demostrar que esa idea de la violencia se la derrota con paz y con valor y así se está haciendo.

“El costo de la oferta del huido”

Entendamos que, si los planes de Morales fueran posibles, la idea gira en torno a la instauración de una dictadura de características progresivas, a la toma de baja intensidad de todos los factores de poder y represión, bajo la lógica de: te doy tranquilidad a cambio de tu libertad.

En efecto, el partido de gobierno y el populismo del Siglo XXI tienen la idea de generar sensaciones de paz y tranquilidad a cambio de la limitación de derechos y libertades ciudadanas bajo una simple lógica: controlar a los violentos implica reprimir algunos derechos ciudadanos, como el derecho a la protesta, a la libertad de expresión, a la queja y otros; eso ya lo vimos en las dictaduras que afortunadamente no conocen los jóvenes aunque tuvieron muy clara la idea en los 21 días de la pacifista “revolución de las pititas”.

Las dictaduras, del cuño o dibujo que sean, siempre estarán dispuestas a tomar la libertad de la gente “a cambio de paz y tranquilidad”; los cementerios y prisiones de muchos países gobernados por gente similar a los que se fueron de acá, están llenos de libertarios y líderes que buscan libertad y democracia; a los ejemplos me remito: Cuba, Venezuela y Nicaragua, por dar algunos ejemplos, son 3 de muchos otros…

Es claro que el “huido” no nos dijo el precio de su “dadivoso” retorno… menos mal que habemos muchos que sabemos exactamente a qué se refiere cuando hace esas ofertas y estamos dispuestos a detenerlos.

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