Arturo Yáñez Cortes

Me han preguntado e incluso insistentemente: ¿Como Abogado que propone para solucionar la crisis en que estamos por el 20-O? ¿Cuáles fueran las salidas legales? Aunque algunas alternativas y teorías podrían construirse desde el Derecho, dada la grosera y sistemática violación de nuestros derechos políticos coronada por el fraude del 20-0, lamento sostener que a la vista del estado del arte de tal entuerto, el Derecho ya no alcanza… al menos inmediatamente.

Es más, lo peor de todo es que precisamente terminamos en esta situación, por obra del Derecho o… por lo menos, por el proceder de los juristas del horror del anterior Tribunal Constitucional que arrojaron no sólo un esperpento jurídico, sino dos: la Declaración Constitucional 03/2013 por la que “bendijeron” la actual ilegal 3ª gestión gubernamental (2014-2019) por encima del art. 168 de la CPE que sólo permitía una relección y, luego reincidieron con su SCP No. 084/2017 fraguando el “derecho humano” de su jefazo, para postularse indefinidamente.

No sólo eso, otros juristas del horror, los del “tribunal” electoral, pues son jueces en aquella materia, validaron el binomio inconstitucional, permitiendo que los truchos se metan no más a la campaña electoral, aunque sea por la chimenea. Peor todavía, ese binomio, a la vista de aquellos “jueces” incluyendo los de la Contraloría ¿existe aún? con nuestra plata hizo su campaña e incluso, todo indica que como no pudo competir decentemente, hizo fraude y hoy, se ha tramitado con su amigo Luchito Almagro, a 30 “Mattarollos” que estarían auditando lo que les conviene, para validar el fraude… ¿Será que terminan linchando lo que le queda de prestigio a la OEA?

Entonces, todo es, sensiblemente, obra del “derecho” (así, entre comillas).

Pues bien, de facto como es el régimen, pareciera bastante complicado en las actuales circunstancias, encontrarle alguna salida legal al problema causado por su tiránico como ilegal proceder. No es que no la haya en abstracto, ni que aquí –por si acaso, lo dejo claramente sentado- esté propugnando por una salida violenta o de fuerza, pero a esta altura del desastre, pecaría de sonso y con sentencia ejecutoriada, proponer una salida propia de un estado sujeto al imperio del Derecho, en el que las partes acuden impetrando tutela judicial efectiva y oportuna con sus pretensiones jurídicas y pruebas ante un órgano jurisdiccional que siendo independiente, procede imparcialmente, haciendo realidad aquella rancia definición de lo justo: dar a cada uno lo suyo (Ulpiano).

Entonces, aunque nos duela a todos y especialmente a los juristas, no encuentro en este momento una salida legal pues como todos los “tribunales” están en poder del régimen, incluyendo los demás organismos estatales –Defensoría del Pueblo, Contraloría, Ministerio Público, Fuerzas Armadas, Policía (delivery), etc- todo lo que se intente en ese ámbito, por mucha razón y justicia que tenga incluyendo una estrategia jurídica brillantemente ejecutada, terminará siendo “legalizado” por sus serviles. ¿Acaso no le faltó poco al MP de Chuquisaca pedir una condecoración para el trucho gobernador hallado flagrantemente metiendo mano a una dama? ¿No le metieron no más una condena en el caso 24 de mayo, pese a que los vejadores filmados jamás fueron siquiera investigados? Y así sucesivamente… obras de la justicia plurinashonal.

Si bien es plausible que se estén comenzando a intentar diversas acciones de nulidad, penales y de otra índole, me temo que todas terminarán en el fango del encubrimiento y el prevaricato, peor tratándose de la madre de todas las batallas en la que se ha convertido el 20-O. No existe por ahora, Tribunal o instancia legal que pueda restablecer el estado de derecho y la democracia, pues estamos como estamos, por obra de varios de ellos convertidos en carniceros de nuestros derechos y garantías.

Entonces, la solución o salida al 20-O es política; el Derecho, ya no alcanza a reparar lo realizado entre otras, bajo una aparente legalidad. Es que: “Cuando los jueces eluden el Estado de Derecho, lo debilitan. Y cuando esas tácticas sirven para fines políticos (…), los jueces ponen en peligro la democracia misma”. Gaspard ESTRADA.

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