Luis Christian Rivas Salazar

Cuando Evo Morales autoriza cercar las ciudades, observando cuanto se puede aguantar sin los medios que permiten el abastecimiento de alimentos de ciudades y provincias donde viven oficialistas y opositores está declarando cometer un crimen de lesa humanidad.

Los tratados internacionales de Derechos Humanos, como la constitución promulgada por él, garantizan el Derecho a la vida, para vivir necesitamos comer, sin nutrientes la vida no es posible, los tiranos más sanguinarios han sometido a las poblaciones a hambrunas cuyas consecuencias han sido nefastas, recordemos el intento de rusificación de Ucrania, Stalin entre 1932 y 1933 ordenó el bloqueo de alimentos a Ucrania y Kubán, los comunistas expropiaban hasta las papas que cultivaban y servían de consumo propio a los kulaks, con un saldo de 1,5 a 10 millones de muertos de hambre, este fue un acto deliberado de asesinato en masa.

Estos intentos deliberados, implican acción y omisión, acción mediante medidas de hecho como bloqueo y sabotaje (cortar los servicios básicos), u omisión, dejar que los partidarios destruyan o utilicen la violencia para impedir la vida, permitir actos vandálicos sin intervención de la policía o el ejército, con el fin de presionar a un grupo con fines políticos, ordenar o permitir la matanza, lesión grave física, emocional o mental de los miembros del grupo político opositor, para obtener su sometimiento intencional a condición de preservar su existencia, si quiere comer que obedezca, acarreando la destrucción de bienes personales o materiales como medio de infundir temor, todo esto como una forma cruel, perversa, que debe ser calificada de genocidio, según la Real Academia Española la define como el exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, religión o de política.

Morales piensa en términos dialécticos de confrontación ciudad-campo, sin darse cuenta que en las ciudades existen muchos partidarios suyos, sus intenciones políticas para ver si una ciudad “puede aguantar” o no, simplemente es un acto delincuencial que se nutre de racismo cuando imagina que no lo dejan gobernar por ser “indio”, entonces tiene motivo raciales y políticos para tratar de eliminar sistemáticamente a sus opositores, tratando de someter la voluntad de estos por medio de un castigo a sus estómagos.

Sin vida no hay libertad, las personas pueden cansarse y rendirse, en ese trance pierden la voluntad no sólo de pensar por sí mismos, sino también de actuar, esto es perverso, es la perdida de la libertad para no morir de inanición.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su art. 3º nos dice que: “Todo individuo tiene derecho a la vida digna, a la libertad y a la seguridad de su persona” y cierra con el art. 30 que dice: “nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho al Estado, a un grupo o a una persona para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendentes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”, por lo que podemos inferir, que en caso de que exista el pseudoderecho a reelegirse este no puede estar por encima del Derecho a la vida.

La Constitución evista prohíbe la servidumbre en su Art. 15 num.5, y en su art. 16 expresamente garantiza el acceso al agua y a la alimentación, el numeral segundo, indica que el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad alimentaria, a través de una alimentación suficiente para toda la población.

Pero Morales asume su posición de dirigente cocalero para anunciar bloqueos, olvidando su posición de Jefe de Estado, deja de ser el símbolo estatal de toda la población para ser un candidato desesperado, representante de una parte que pretende usar el poder político y económico para doblegar la voluntad del resto, destruyendo lo más sagrado que puede tener una persona, su vida.

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