Luis Christian Rivas Salazar

Como representante del Instituto Libertad, Capitalismo y Empresa – Ilce, junto con Jorge Loaiza y Rodrigo Martínez de Soluciones para el Centro, hemos presentado una propuesta para los vecinos cruceños que conforman la Asociación de Propietarios de Predios del Centro de la Ciudad SCZ (APCC-Cruz), la idea consiste en otorgar “Libertad fiscal para el centro”, estamos buscando exención tributaria decenal para revitalizar una zona deprimida por diversos factores.

El problema. Hoy en día, lo que se llama “casco viejo” ha sido abandonado por los vecinos y las autoridades, tenemos casonas destruidas por la inclemencia del tiempo y la rigidez de normas urbanísticas, corredores peligrosos para los transeúntes, ambientes usados como letrinas llenas de basura y desperdicios humanos, sobreoferta de venta y alquileres de inmuebles sin éxito alguno, migración de instituciones y vecinos a otras zonas más atractivas, pero hemos detectado que la principal causa de deterioro y abandono obedece a motivos tributarios, el estatismo como la principal causa de la enfermedad de descomposición social.

De entrada, sabemos que Bolivia ocupa el puesto 186 de 189 países en cuanto a facilidad de pagar impuestos (Índice “Paying Taxes” del Banco Mundial), somos un infierno fiscal y tal vez dentro de los círculos dantescos, uno de los centrales son las zonas urbanas consideradas “cascos viejos”, los vecinos pagan impuestos como zonas de abundante riqueza, vecinos considerados opulentos por la administración tributaria, que en base a tablas de valores e índices de décadas atrás, cometen varias injusticias.

Es momento de mostrar los datos, la zona central de Santa Cruz, sobre el Impuesto a la Propiedad de Bienes Inmuebles, considerando de manera amplia el Distrito 11, es la zona que más impuestos paga, entre el año 2008 y 2018 se recaudó 51,3 millones de bolivianos, mientras que el Distrito 1 recaudó 47,7 millones de bolivianos (estamos hablando del distrito donde se encuentra el barrio empresarial Equipetrol), mientras que barrios populares como Los Lotes y Plan Tres Mil, Distritos 12 y 8, no pasan cada uno los 8,5 millones; en el centro hay cuadras donde viven una o cinco personas, siendo la cantidad demográfica menor comparando con los barrios populares que se benefician con equipamiento, infraestructura como la pavimentación de calles y la construcción de canales de drenaje, escuelas, hospitales, etc. Calculando individualmente, una persona que vive en el centro paga 215 Bs., mientras un vecino del Plan Tres Mil unos 11 Bs., esto es una injusticia.

Los vecinos del centro no solamente son los que más pagan, también son los que más deben, se maneja las cifras de 94% de mora tributaria en el centro, una suma para 2018 de Bs. 422,3 millones, ¿por qué existe tanto desincentivo por pagar impuestos?, debemos entender, entre varios casos, que siendo bienes patrimoniales, por los altos impuestos, los herederos muchas veces no realizan el cambio de nombre o dejan de pagar impuestos, a larga significa actualizaciones y multas millonarias que terminan en embargos y remates.

Obviamente, nuestra intención no es arrastrar a los demás vecinos de los otros distritos al centro del infierno, en una supuesta igualdad de males, sino más bien liberar a los que están en el fango burocrático, aliviarles de tantos años de opresión tributaria.

Como antecedentes, el municipio de Warnes ha presentado una ley que permite la exención tributaria a empresarios por el lapso de diez años como incentivo para competir fiscalmente con las otras alcaldías. Asimismo, este mes, el Consejo Municipal de Santa Cruz eximió de impuestos a la Fexpocruz, como vemos se necesita de voluntad política.

La hipótesis de solución. No creemos como los estatistas, que el burócrata tenga que solucionar los males y fracaso de cada uno, vamos por pedir que no interfieran con barreras nuestro crecimiento, el desarrollo viene de las bases para arriba no desde el Estado hacia los ciudadanos, por eso buscamos empoderar económica y legalmente al vecino, dejando hacer y dejando pasar en su actividad comercial, emprendimiento y propiedad privada, para eso proponemos que se libere al “casco viejo” primero del Impuesto a la Propiedad de Bienes Inmuebles de la municipalidad y porque no, de los demás impuestos del infierno tributario por diez años.

De esta manera, se revitalizará el centro histórico y cultural de manera inimaginable, para el futuro vemos un lugar atractivo de inversiones no solo de capital financiero, instituciones bancarias han dejado esa zona, sino también de capital humano y capital cultural, una zona abierta a fundaciones, asociaciones sin fines de lucro, instituciones de conocimiento, deportivas, religiosas, espirituales, teatro, danza, música, etc., y por qué no, ser una especie de zona libre para empresas startups nacionales o extranjeras. Esta puede ser una lección de competencia fiscal para los demás municipios, ejemplo de crecimiento e incentivo, premio al ciudadano y fuente de trabajo para desempleados. La propuesta ha sido presentada.

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