Humberto Vacaflor

El año pasado, dice un análisis, estalló en Argentina la bomba de tiempo que habían dejado los esposos Kirchner. Mauricio Macri no atinó a aplicar las medidas necesarias cuando comenzaba su gobierno, la bomba le estalló cuando estaba terminando y ahora resulta que él es el culpable, y los electores lo aplazan.

El gobierno del MAS está sembrando bombas de tiempo en la economía boliviana, con tanto afán como el gobierno chileno sembró minas en la frontera, pero quizá no lo haga por maldad, sino por ineptitud y un fuerte apego a la corrupción. Son “bombas de racimo”, como se llama.

Pero son bombas de tiempo. Se escucha el tic-tac de algunas de ellas justamente cuando el país se aproxima a unas elecciones en las cuales el gobierno que sembró las bombas quiere prorrogarse violando la constitución e ignorando un referéndum.

• Bolivia tiene en este momento el déficit fiscal más alto de América latina.

• Bolivia es el país con menor inversión extranjera de América latina. La del año pasado fue inferior a la que había llegado en 2006, según lo dice la Cepal.

• Las importaciones de hidrocarburos (gasolina y diésel) superan en valor a las exportaciones de gas natural. Bolivia se ha convertido desde junio pasado en un país netamente importador de hidrocarburos por primera vez en su historia.

• Las exportaciones de gas a Brasil serán de 12 millones m3/d y lo mismo las que van a Argentina, mientras el consumo interno absorbe 14 millones.

• La balanza comercial del primer semestre mostró un déficit de 720 millones de dólares, y se calcula que a fin de año supere los 1.500 millones.

• Las reservas internacionales del BCB habían llegado a 15.563 millones en 2014 y bajaron a 5.805 millones en junio pasado.

• Los bancos anuncian, en pronunciamientos cada vez más dramáticos, que el ritmo de crecimiento de los depósitos es muy bajo y no da abasto para cubrir los volúmenes de créditos que deben conceder por orden del gobierno, con tasas de interés ordenadas por Economía.

• Huanuni, la única mina productora de Comibol, produce ahora, con 5.000 empleados, menos de lo que producía cuando tenía 700.

• El resto de la minería está moribunda, y sólo sobrevive San Cristóbal, las dragas chinas y los jucus.

• La construcción está en crisis y los bienes inmuebles que se venden, muy pocos, han perdido su valor en 40 %.

• La Cámara Nacional de Industrias reportó que el sector tiene una caída de 16 % en sus actividades y pidió al gobierno ajustes a la política económica,

La lista es más larga, en forma de racimo.

El gobierno dice que todo es normal en el TGN y que los ingresos se disparan en tal magnitud que, como dice el presidente Morales, en quince años Bolivia podría ser una potencia económica de nivel mundial.

Pero al mismo tiempo, por una apresurada ley, el gobierno ordena a YPFB y a ENDE transferir Bs 700 millones al TGN, porque no quiere aumentar la deuda externa, que ha superado los 10.000 millones de dólares.

Agro en crisis

Aquiles Hopkins, representante de los productores agrícolas de Venezuela, asegura que “todos los rubros agrícolas y pecuarios están produciendo entre 20 y 30 por ciento, no podemos abastecer al mercado nacional pues la crisis económica y la ausencia de políticas públicas para nuestro sector han mermado nuestra capacidad”.

Bajo amenaza

El ministro de economía de Brasil, Paulo Guedes, dijo que Brasil se retiraría del Mercosur si un próximo gobierno de Cristina Kirchner en Argentina implementara una política de cierre de su economía. Argentina y Brasil crearon el bloque comercial más importante de la región en 1991 junto con Paraguay y Uruguay.

Mal trimestre

El segundo trimestre de este año vio el peor desempeño económico de Perú en 10 años. Sólo un crecimiento de 13 por ciento del sector de la construcción logró que cierre el trimestre en 1,08 por ciento de crecimiento, a pesar de una caída a cifras negativas en los principales motores de su economía que son los sectores de la minería y el agroindustria.

Lo bueno

Es que el Ministro de Economía dijo que la inversión extranjera directa que llegó entre enero y marzo alcanzó a 53 millones de dólares, algo superior al monto que había llegado en igual lapso de 2018.

Lo malo

Es que la Cepal dice que la inversión extranjera que llegó a Bolivia el año pasado fue la más baja de la región, de 316 millones de dólares, e inferior en 56 % a la que había llegado en 2017.

Lo feo

Es que se trata de la inversión extranjera más baja de los últimos doce años, y podría seguir cayendo debido a la falta de seguridades jurídicas y a la incertidumbre sobre el futuro político.

El Diario

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