Carlos Valverde

Cuando el ministro Sánchez dijo: “El mar de gas lo hemos descubierto, solamente que ustedes no lo visualizan, no lo quieren visualizar”, añadiendo a continuación: “Para encontrar el mar de gas hay que encontrar otros pozos, desarrollar no solo Boyuy, Iñiguazu, Boicobo, desarrollar Margarita profundo” (EL DEBER 08.08.2019), estaba mofándose del país, de su gente.

De inmediato, él se convirtió en motivo de burla en cuanta red social hay; probablemente hasta sea “tendencia” hasta la fecha de publicación de este trabajo (#NoLoVisualizan: Se viraliza una frase del ministro de Hidrocarburos-EL DEBER 09/08/2019). Eso implica que el ministro logró, en fechas patrias, cuando se debe hablar de la situación del Estado, distraer sus responsabilidades en un momento complicado para el sector. No hace mucho, el propio Arce Catacora (ministro de Economía) señaló el tema de hidrocarburos como un asunto complejo y en el que no vamos bien.

“Descubrimos el mar de gas, pero ahora hay que encontrar el mar de gas”, es la basura discursiva peor inventada y más mal argumentada en los 13 años de permanencia de Morales en el poder (me niego a escribir gobierno, porque hace rato que eso lo perdimos a manos de una dictadura corrupta, abusiva y prorroguista). La frase representa una idea tan manipuladora como aquella de que “Bolivia es un país hidrocarburífero” de los tiempos de las dictaduras y de inmediato jugar con la esperanza y prometer perforar pozos en el norte paceño. Esta zona tiene escasas posibilidades, aunque “estos” pasaron del ofrecimiento al hecho con evidente y lamentable fracaso.

Asimismo, hicieron anuncios para el altiplano y, menos mal, que no se animaron hasta ahora. Sin embargo, la realidad indica que este es un país con potenciales y posibilidades gasíferas y que hay zonas que pueden ser explotadas luego de estudios que nosotros (Bolivia) no hacemos, peor, si encima terminamos dando por válidas las aproximaciones de Sproule, como las daban los “neoliberales” a sus “certificadoras”, que nos vendieron la idea de los 60 o 70 TCF, que aseguraban a las transnacionales mejores rendimientos en bolsa y en aportes de capital.

Sánchez no es precisamente la persona más lúcida del gabinete presidencial, de manera que puede haber quien piense que el hombre dijo lo que dijo porque lo cree en serio (mi amigo dijo que la cara de bobo, bien administrada, rinde mucho), pero -siempre hay un pero- yo aseguro que él sabía el efecto que iba a lograr: distraer. Tal cual, el país no tomó en serio lo dicho, se dedicó a “estaquear” la frase y encontrarle otras “visualizaciones” al país y así la cosa pasó desapercibida: el gas no es hoy la fortaleza que le permitió a Morales contar con el crecimiento económico que tuvimos, pero, él pasó. Si algo faltaba, ahora nos aparece el mismo personaje a anunciar que “las acciones de cada boliviano en YPFB valen $us 8.200”. A ver cuántos caen en ese juego.

El poder vive buscando maniobras distractivas en tiempos electorales: el presidente adoptó un perro, el efecto duró dos días; es decir, no dio resultado. Consecuentemente, Morales necesitaba a Sánchez en una “patriada” y él se puso en la mira del ridículo.

No termina ahí. El 7 de agosto el país escuchó azorado a Kaliman, (sin el pequeño Solín al lado) advertir a los políticos y al país entero que las FFAA no van a permitir cambios… (no importa cuáles, el tema es que la amenaza militar es inadmisible en democracia y en un Estado de derecho, sea de la calidad que sea). Y ahí vamos, sin entender que desde el poder se ha decidido que ese discurso/amenza sea dicho en el día de las FFAA, como una demostración de que estas, están con Morales y el poder político y que la tendencia es a no salir; sea cual fuere el resultado electoral Se acelera el socialismo del siglo XXI y ya sabemos de lo que se trata.

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