Llama mucho la atención que Raúl Peñaranda siga firmando sus columnas de opinión como “periodista independiente”, cuando se ha convertido en uno de los principales operadores de la campaña electoral de Comunidad Ciudadana (CC), como lo demuestra la infructuosa visita que hizo a Amalia Pando para tentarla con una candidatura parlamentaria.

Lo correcto, lo honesto, sería que Peñaranda firmase en adelante sus artículos como “operador de campaña de CC”, para dejar en claro el sesgo en sus opiniones.

Otro aspecto curioso y remarcable son los negocios que sostuvo con el Movimiento Al Socialismo, partido al que le vendió el semanario La Época, fundado y dirigido por él, y que desde entonces se ha convertido en vocero de la dictadura cubana en Bolivia.

Es un indicio adicional de que CC está funcionando como un espacio para el reciclaje de ex masistas y de sus socios.

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