Luis Christian Rivas Salazar

El pasado 21 de mayo, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic) junto al Ministerio de Planificación del Desarrollo invitaron a la ciudadanía a participar de un taller para la construcción de la Ley de Startups en Bolivia, un proyecto que será tratado en agosto en la Asamblea Legislativa para obtener la reducción de la carga impositiva y otros incentivos para las empresas del ecosistema tecnológico e innovador.

En este taller se vio la necesidad de: 1. Crear incentivos fiscales reduciendo impuestos en los primeros años. 2. Digitalizar y simplificar los trámites en autorizaciones, registros y licencias. 3. Incentivos tributarios y aduaneros. 4. Tratamiento especial en la contratación laboral. 5. Procedimientos de quiebra ágil y de segunda oportunidad. 6. Modificar la ley de migración y de inversiones para el ingreso de inversionistas del exterior. 7. Obtener fuentes de financiamiento estatales y privadas para la obtención de capital semilla. 8. Crear fondos de inversión para capital de riesgo, modificación del actual reglamento de capital semilla que maneja el Banco de Desarrollo Productivo (BDP). 9. Financiamiento colectivo como el crowfunding, regulación específica para startups Fintech. 10. Medios de pagos digitales, criptomonedas, etc. 11. Los servicios de apoyo para todo el proceso de desarrollo de una nueva empresa con el apoyo de las universidades, incubadoras y aceleradoras, etc.

Es irónico que el paternalismo estatal guíe a los “innovadores”, esa economía que es planificada desde arriba para ser impuesta a los de abajo, en vez que se deje en libertad a los de abajo para que crezcan sin obstáculos, tener libertad e imaginación.

¿Para conseguir todos estos objetivos debemos crear una ley o derogar las leyes malas? Como Spencer reflexionaba en El individuo contra el Estado no creemos que la labor del legislativo sea crear leyes como el salchichero produce salchichas, porque cada ley disminuye la libertad, entonces es momento de derogar y abrogar las “leyes malas” como nos dice Alberto Mansueti. En efecto, todas las conclusiones que han obtenido los burócratas de la Agetic son un reconocimiento implícito de lo que vengo denunciando hace años: Bolivia es un infierno burocrático y tributario, por eso me pregunto: ¿Por qué solo las empresas startups tendrán privilegios para crecer mientras las otras empresas quiebran por las barreras estatales? El ecosistema digital, tecnológico e innovador no está separado del contexto y coyuntura de la economía estatista socialista que impera en Bolivia.

Entonces, debemos abrogar y derogar todas las leyes que obstaculicen con impuestos, el crecimiento de las empresas, tener un impuesto único, universal y uniforme. Se debe digitalizar y simplificar los trámites para todos, cerrar oficinas y ministerios innecesarios. Eliminar y disminuir aranceles y medidas paraarancelarias, firmar Tratados de Libre Comercio para poder importar tecnología y maquinaria. Aumentar la flexibilización laboral. Garantizar la seguridad jurídica en la quiebra, respeto de la propiedad privada del propietario, accionistas y acreedores. El art. 51 de la Ley de Migraciones, es un obstáculo para que los extranjeros puedan trabajar. Permitir la libertad de pago en criptomonedas y no buscar su prohibición mediante la figura “tráfico de monedas” como querían incluir en el proyecto del “Nuevo Código del Sistema Penal”.

La ley no puede otorgar privilegios, debe ser general y universal, como queremos que crezcan y se reproduzcan las startups, también queremos que pase lo mismo con todas las empresas, debemos respetar el principio de igualdad ante la ley, no necesitamos más leyes, tenemos que abrogar y derogar las leyes malas.

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