Una primera constatación es que las campañas, si las hubo, fueron bastante pobres en resultados, excepto para Oscar Ortiz, que en poco tiempo logró un sorprendente aunque focalizado despegue en Santa Cruz, a pesar de los problemas que tuvo con la renuncia de Edwin Rodríguez. El cruceño llegó al 27%, por encima de un Morales a la baja y un Mesa en crisis de raíces orientales.

Hernán Terrazas*

Después de conocer los resultados de la primera encuesta nacional de la empresa CIES MORI nadie tiene muchos motivos para festejar. La preferencia de Evo Morales cayó no sólo respecto a encuestas anteriores, sino sobre todo con referencia a otros procesos electorales; la de Carlos Mesa simplemente cayó y la de Oscar Ortiz no se movió lo suficiente como para que el candidato de Bolivia dijo No aliente alguna esperanza de victoria hacia octubre.

La encuesta, de alcance nacional y que fue difundida el domingo por El Deber y Unitel, establece un 37% de respaldo electoral para el candidato del MAS, 26% para el de Comunidad Ciudadana y 9% para el de Bolivia Dijo No. Otros candidatos tienen, sumados, el 6,4%, mientras el 21% restante se distribuye entre quienes dicen que no votarán, los que no revelan su voto y quienes aseguran que votarán blanco o nulo.

Morales gana en seis departamentos (Beni, Pando, Oruro, Cochabamba, Potosí y La Paz), mientras Mesa vence en dos (Tarija y Chuquisaca) y Ortiz en uno (Santa Cruz).

Una primera constatación es que las campañas, si las hubo, fueron bastante pobres en resultados, excepto para Oscar Ortiz, que en poco tiempo logró un sorprendente aunque focalizado despegue en Santa Cruz, a pesar de los problemas que tuvo con la renuncia de Edwin Rodríguez. El cruceño llegó al 27%, por encima de un Morales a la baja y un Mesa en crisis de raíces orientales.

Lo cierto –y aquí viene la segunda constatación– es que Santa Cruz se ha convertido en un escenario clave. La subida de Ortiz tiene repercusiones nacionales importantes, ya que representa el estancamiento del MAS en su camino al 40% y la barrera por ahora infranqueable de Comunidad Ciudadana para alcanzar un 30% que la devuelva a la carrera.

Las tendencias demuestran que lamentablemente ha sido pobre el aporte del candidato a vicepresidente de Comunidad Ciudadana, Gustavo Pedraza. Se esperaba más de él, pese a que se sabía también que su campo de influencia regional era limitado. Santa Cruz obedece a otras lógicas, muy distintas a las que caracterizaron la trayectoria político profesional del aspirante.

Del 9% de Oscar Ortiz, prácticamente un 7,5% corresponde al resultado que obtiene en Santa Cruz. Sonríe Bolivia dijo No, pero no lo suficiente, porque el respaldo que logró entre los cruceños de la capital es tres veces inferior a su promedio nacional. De paso, una llamada de atención: la fuerza de los Demócratas no es tal en Beni y Pando, donde Evo Morales lleva una clara ventaja, con muy escasas posibilidades de un cambio significativo en los próximos meses.

La Media Luna quedó rota a medio camino, aunque en Chuquisaca y Tarija Carlos Mesa marca diferencia, pero los números del sur no dan para que la intención de voto en esas regiones cambie la tendencia nacional y más con la sorpresa de Morales en Potosí, donde tiene amplia mayoría.

Las poblaciones intermedias de ese departamento y el área rural volcaron un resultado que en la ciudad es muy adverso para el Presidente. Acaso por eso, contra el viento y la marea de sus bases, al candidato oficialista no le costó elegir a exgonistas, con ascendiente urbano, para remontar también en áreas estratégicas de la Villa Imperial.

La Paz, que fue vanguardia de las plataformas ciudadanas que ejercieron presión continua sobre el gobierno después del 21F, no se ha entregado al candidato opositor, acaso porque en el camino los problemas de su aliado municipal, SOL.Bo, han generado desaliento y algo de decepción. Revilla no ha sido el aliado que Mesa esperaba, pero Mesa tampoco el candidato que Revilla quería. Y este desencuentro genera los problemas que ya se ven. Según la encuesta CiesMori, Morales es primero en La Paz y Mesa, segundo.
Mesa gana en las ciudades, pero no con la diferencia suficiente como para evitar que el voto de ciudades intermedias y el rural modifiquen el escenario electoral. Curioso, pero tener el voto urbano en Bolivia todavía es insuficiente.

La unidad, ¿camino posible?

Algunos piensan que los resultados de esta primera encuesta indican que el único camino para la oposición es la unidad, lo cual podría no ser del todo cierto si se considera que el voto de Bolivia dijo No fundamentalmente es cruceño y radicalmente adverso a Mesa.

En caso que Ortiz decida por la unidad, del 27% que hoy lo favorece en Santa Cruz, tal vez un tercio, no más, vaya a Mesa, y los dos restantes podrían dividirse entre el propio Morales y los blancos y nulos.

Otro dato no menor que conspira contra la unidad es que, por primera vez en varios meses, una encuesta revela que Mesa ya no es primero ni siquiera en la segunda vuelta. ¿Para que la unidad entonces?

A Mesa no le queda más que ensayar otra estrategia. La que utilizó hasta ahora no sirvió para conservar la intención de voto inicial que lo ubicaba por encima del 30% y mucho menos para crecer. Algo no está bien y tendrá que corregirse contra el tiempo. En todo caso, si quiere obligar a una segunda vuelta, deberá hacerlo por peso propio y no por abandono ajeno (Ortiz). Y para eso, el candidato de CC tendrá que seducir nuevamente a quienes en algún momento pensaron que era el único capaz de derrotar a Evo Morales.

En el MAS algunos se atreven a hacer sonar anticipadas campanas de victoria en primera vuelta, para lo cual necesitan 40% de votos y 10 puntos de diferencia con el segundo, en este caso Mesa. Por ahora, los datos le dan al MAS margen para celebrar, pero quedan tres meses de campaña y no depende solo de ellos el mantener las tendencias.

El gobierno tiene muchos, innumerables errores acumulados que, hasta ahora, no han sido bien aprovechados por sus adversarios. Habrá que ver si con la necesidad encima, la oposición decide confrontar directamente en lugar de merodear sin hacer daño. La carrera está en marcha. Difícil pronosticar algo definitivo.

*Periodista

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