Sergio Pablo Garnica Pantoja*

A mi parecer, Mesa coopera con el MAS y encarna la selección adversa.

¿La no cooperación entre los candidatos presidenciales de oposición puede determinar el triunfo del MAS? La respuesta puede resultar intuitiva, usando un aforismo que día a día cobra más significado: “o nos unimos o nos hundimos” podemos aproximar la solución.

La sentencia nos haría pensar que los candidatos de oposición no están actuando de manera racional y, por tanto, no merecen nuestro voto. Sin embargo, apartando nuestras pasiones y con matemática básica veremos qué tan racionales son los candidatos Carlos Mesa y Oscar Ortiz.

En cada evento en el que intervienen varias personas hay posturas encontradas o intereses diversos y esta situación puede representarse a partir de un juego, la teoría de juegos proporciona modelos útiles para estos casos. Dentro del espectro de la teoría de juegos el más popular y de fácil comprensión es el llamado Dilema del prisionero, el planteamiento adaptado es el siguiente: las utilidades o ganancias de los candidatos Mesa y Ortiz se expresan con números del uno al cuatro, por orden de preferencia, donde uno es la que menos prefieren y cuatro la que más prefieren, ambos tienen dos opciones cooperar o no cooperar.

La matriz de pagos da tres posibles resultados. El primero, si uno decide cooperar (retirando su candidatura), mientras el otro no coopera (mantiene su candidatura), el pago para el que coopera es uno (el menos preferido) y cuatro para el que no lo hace. El problema con este resultado es que desde un punto de vista netamente utilitarista el que coopera no actúa como un agente optimizador o racional.

La segunda opción es que ambos cooperen, que se unan a partir de un acuerdo programático o cercanías ideológicas. En la matriz de pago recibirán tres cada uno, es el llamado equilibrio de Nash. No sólo hacen lo mejor para ellos, sino también para la sociedad (al menos la opositora); el problema con esta solución es que es una posición débil, pues depende de lo que el contrincante haga y, por tanto, a pesar del costo social lo rechazan.

Y la tercera, no cooperan y cada quien recibe dos. Éste es un equilibrio de mercado y el juego dominante para Ortiz y Mesa. Ergo, no se los puede acusar de irracionales, pero a lo máximo que pueden aspirar es a una segunda vuelta contra la ilegal candidatura de Morales.

Aquí unas últimas consideraciones de teoría económica, dado que por racionalidad ninguno dejará el camino libre al otro. El juego que se acaba de realizar tiene un componente que le da operatividad y es la información; es decir, qué tanto se conoce del contrincante. Si la información no es completa o asimétrica (lo que sucede a menudo) se desencadenan dos conceptos económicos: el riesgo moral y la selección adversa.

El riesgo moral es la modificación del comportamiento. Llamémosla de una forma tramposa, para sacar ventaja de una mayor información, por ejemplo, autodefinirse ambientalista, indigenista para ganar votos, pero una vez elegido, meter tractor a las reservas naturales y reprimir a los pueblos indígenas. En el caso de Ortiz y Mesa, se puede presentar si hacen falsas promesas electorales.

La selección adversa es elegir al peor candidato por tener información errónea. Por ejemplo elegir a alguien pensando que es demócrata, pero que una vez elegido mute a dictador. Entre Mesa y Ortiz, ¿quién encarna la selección adversa? ¿Cómo podemos evitar elegir al peor candidato de oposición?

El objetivo de un cambio político, reencauzar la institucionalidad, no puede estar guiado por encuestas de un momento, menos si hay un alto porcentaje de indecisos; tenemos que considerar si el primer opositor puede aumentar y mantener su respaldo. En mi humilde opinión, no creo que sea el caso de Mesa, pues es el candidato al que más se lo puede endilgar con guerra sucia y robar más porcentaje de indecisos. Además, y lo más importante, no por querer que termine el gobierno del MAS voy a seleccionar a un candidato que mantuvo una actitud veleidosa en octubre de 2003 y no se definió como verdadero opositor en algún momento de estos 13 años previos a estas elecciones. A mi parecer, Mesa coopera con el MAS y encarna la selección adversa.

*Economista

Página Siete

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here