Texto leído en la presentación de la obra en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz

Emilio Martínez Cardona

Como el chamán que invocaba a las fuerzas naturales, personificadas en las divinidades de los ava, así Biyu Suárez evoca y hace presente al mundo primigenio de la llanura.

Mundo sensual y sin embargo inocente, imbuido de una gracia edénica y al mismo tiempo fáunico, dionisíaco, donde hombres y animales hablan un mismo lenguaje y donde la vida parece un gran juego.

En estas páginas hay dioses colibrí, luces que hablan, grillos directores de orquesta, sapos flautistas, duendes de pelo rojo y pies inversos, sirenas ancestrales, enanos sanguinarios y gallinas preguntonas que reciben huevos del creador del universo.

Los ciclos sociales y biológicos, marcados siempre por la música y el ritual, van centrando la vida del coro de protagonistas. Ciclos de la cuenta grande de la historia, mitológicos y cosmogónicos, que sirven de contexto para las aventuras particulares de los personajes.

Ahí están, por ejemplo, la leyenda del Gran Diluvio, las Palmeras Eternas que sostienen al mundo, los amores de Tumpa (el Zeus guaranítico) y la presencia del color blanco que, como en una variación sobre Herman Melville, es el color de la muerte.

Por una parte, este libro es un ejercicio de creación lúdica, por supuesto, como debe ser la literatura. Pero también se trata de un esfuerzo de recuperación de la Gran Cultura de los Llanos, por mucho tiempo marginada por las concepciones andinocéntricas.

Mitos y leyendas de los pueblos amazónicos reviven en este Nuevo Cuentario Guaraní, como un mensaje embotellado que hubiera llegado a tus manos después de siglos, flotando en el río del tiempo.

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