B. Alfonso Moron Vargas*

Lo que defendieron y conquistaron, fue rifado por cuotas de poder bajo la promesa del ‘gobierno de transición” (esto en torno a Comunidad Ciudadana)

Sin otra razón que no sea la fuerza y la imposición, los nuevos militantes de estructuras políticas (ex activistas) dan muestra -por demás euforica- de su comportamiento.

Las quejas del autoritarismo del MAS son cosa del pasado, porque los nuevos militantes –aparentemente en sus ansias de poder- arremeten contra toda opinión crítica y que no se ajusta a la línea del que ahora es su caudillo.

En los últimos días, por ejemplo: hemos visto y apreciado a los nuevos militantes, expresarse en redes sociales respondiendo en tono burlesco y poco respetuoso a las corrientes de opiniones críticas a sus candidatos y, sin embargo, dicen vestir la camiseta de la democracia.

Las prioridades para los nuevos militantes han cambiado, se pasó de la defensa de los resultados del 21F a la militancia política, que legitima con sus candidaturas las elecciones de octubre de 2019; lo que defendieron y conquistaron, fue rifado por cuotas de poder bajo la promesa del ‘gobierno de transición” (esto en torno a Comunidad Ciudadana)

Como sostiene Jorge Roberto Márquez (Politólogo paceño) en sus opiniones vertidas en redes sociales, por ejemplo: el mesismo y los nuevos militantes ya no observan la precaria condición del estado de derecho y de la democracia. Al contrario de eso, quizá el argumento más sólido que se tenía para defender a Bolivia y desenmascarar al poder político, se ha perdido en el alarde victorioso del candidato de Comunidad Ciudadana; del cual creen es el único.

Con este actuar, básicamente se están negando así mismos y a la causa que emprendieron y que les da vida y contenido; esto, por el contrario, los sitúa en esa línea –que aborrecían- el caudillismo y el autoritarismo.

Es importante dejar claro que, los nuevos militantes eran portadores de una energía renovadora y que como en Guadalajara (México) por ejemplo: pudieron incursionar en política por la vía y con los medios que los diferenciaban de las viejas estructuras -a las cuales atacaban- a través de candidaturas independientes -lejos del cuoteo de espacios de poder y del clientelismo político- como forma de generar un cambio generacional.

Lastimosamente, los nuevos militantes perecieron: primero ante sus secuestradores (Comunidad Ciudadana y el MAS, y luego, ante su ignorancia (fruto de su inexperiencia en política) y ante su falta de credibilidad en sí mismos.

La intolerancia y el autoritarismo, no trae nada de nuevo y, al contrario, el significado del cambio generacional se reduce a “cambiar viejos autoritarios por jóvenes autoritarios”.

Sigue perdiendo la democracia.

*Abogado

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