Humberto Vacaflor Ganam

La Central Obrera Boliviana (COB) exige ahora al gobierno que YPFB contrate a 1.200 empleados nuevos, de las filas del MAS, justamente cuando la empresa estatal del petróleo está agonizando.

Para saber cuántos trabajadores (para llamarlos de alguna manera) tiene YPFB hay que recurrir a WikiLeaks, pero como su fundador está ahora preso, hay que buscar el dato en otras fuentes.

En vista de que la empresa ha puesto cerrojo a toda la información petrolera desde 2006, las informaciones deben buscarse en Argentina o Brasil. Los datos sobre producción de gas que ofrece el experto Mauricio Medinaceli son de fuentes argentinas.

Si se juntan todos esos datos llegados de diferentes fuentes se tiene que ahora hay unos 8.000 empleados en YPFB, sin contar con los de la ANH, que eran 40 en 2006 y en los siguientes cinco años pasaron a ser 500 y ahora deben estar por los 3.000.

En fin, que como cogobernante, la COB ha decidido que tendrá la última palabra en la contratación de empleados para las empresas estatales dedicadas a actividades legales. Es una división nacional del trabajo muy moderna. El gobierno, presidido por el cocalero Evo Morales, se ocupa de administrar las otras actividades.

El gerente de la mina Huanuni dijo en estos días que la empresa tiene 3.910 empleados, aunque aclaró que 1.500 serían por demás. (La empresa privada que manejó la mina hasta 2006 sólo tenía 700).

Los ladrones de mineral dijeron claramente, y esto es algo que seguramente sorprende e impresiona en el exterior, que si no se les va a permitir seguir robando, que se les contrate como empleados. Una empresa que en 2017 perdió dos millones de dólares y en 2018 “ganó” 500.000 dólares no está en condiciones de contratar a nadie: tiene que cerrar.

Lo que me lleva a recordar que en 1979, cuando visité la China Popular, y Deng Xiaoping estaba tratando sacar a su país de la locura de la “revolución cultural”, me llevaron a conocer Radio Pekín. Tenía esta radio un informativo en idioma quechua para Sudamérica. Duraba diez minutos y se transmitía en horarios de la mañana y la tarde en nuestra región.

Diecinueve chinos y un orureño trabajaban en la elaboración de este muy denso espacio informativo. Nunca he conocido a nadie que hubiera escuchado jamás en Bolivia el informativo en quechua de Radio Pekín.

Era la “política del pleno empleo” de los chinos. Luego, como se ve ahora en Bolivia, optaron por invadir el mundo. Y en eso están.

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