El sociólogo Julio Aliaga Lairana, conocido activista digital en favor de la candidatura de Carlos Mesa, ha realizado reiteradas críticas sobre el manejo de la campaña de Comunidad Ciudadana en los últimos meses.

Aliaga cuestionó la organización cupular, que calificó de “centralismo democrático” en el “sentido leninista”, dejando entrever la existencia de un autoritarismo interno.

En esa misma línea, el sociólogo publicó días atrás una columna de opinión titulada “Algo anda mal”, donde revela que “la última orden interna en Comunidad Ciudadana fue que las plataformas aliadas deben autodestruirse”.

A continuación reproducimos el artículo en su integridad.

Algo anda mal

Julio Aliaga Lairana

No me gusta escribir este tipo de cosas, pero si no las digo ahora me va a salir una úlcera del tamaño del un volcán, porque considero que estamos aún a tiempo de hacer mejor las cosas y lo pongo así, para que ellos reaccionen de buena manera, aunque casi es demasiado tarde. Aclaro que, como yo, muchos que pensamos lo mismo, vamos a trabajar por una candidatura como la de Carlos D. Mesa G., con o sin su permiso, porque la situación trasciende la buena o mala voluntad suya o la de quienes organizan su campaña. Este es un problema de todas y todos los bolivianos, o sea que no se me recientan, como suelen hacer, acostumbrados como están a mirar desde tan arriba.

El único motivo por el que la ciudadanía diversa y unida puede apoyar y concentrar su voto en una candidatura, en este caso la de Comunidad Ciudadana, es para sacar a Morales Ayma del poder y recuperar la Democracia en Bolivia, a sabiendas de que lo que se viene será un gobierno de transición, que lo único que podrá hacer será devolver la independencia a los poderes estatales, fortalecer las instituciones para que deje de imperar el capricho de un caudillo, respetar las leyes, meter a los corruptos en la cárcel y avanzar en un posible Acuerdo Nacional para enfrentar futuros temas que nos son trascendentales.

Contrariamente, la última orden interna en Comunidad Ciudadana fue que las plataformas aliadas deben autodestruirse, porque dentro de Comunidad Ciudadana no se aceptan corporaciones, ni gremios, ni sindicatos, ni nada de nada que quiera expresarse orgánicamente a su interior; aunque sí aceptan a las personas como individuos, uno por uno. Los dirigentes están preocupados, porque sus plataformas son antiguas, existían antes que Comunidad Ciudadana y les otorgan, mas que esta, identidad y cohesión a su trabajo. Yo me imagino a las plataformas, los sindicatos, los gremios, los movimientos sociales, las barras del fútbol, los clubes de amigos, las promociones de cursos en colegio, como gallinas sin huato, buscando otro corral donde los valoren, los acepten y los tomen en cuenta. “No queremos servir sólo de escaleras” -dicen-.

El país no va a juzgar a Carlos Mesa ni a su equipo porque tengan un maravilloso programa, ni por lo apuestos y bellas que son, ni por lo honestos que parecen, ni por los principios que proclaman. No los vamos a juzgar porque supieron “mantener la naturaleza y pureza de su proyecto” -como me han dicho alguno de ellos con las mejores intenciones; porque por mantener incolumne lo que piensa un grupito, pueden (podemos) perder las elecciones y repetir lo que nos ha venido pasando los últimos tres comicios generales. El país los va a premiar por intentar unirnos, sin exclusiones, a moros y cristianos, indios y blancos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, cambas y collas, conservadores de derechas e izquierdistas democráticos y hasta masistas descontentos y frustrados (que los hay y muchos), para votar por Carlos, para controlar el voto, para defenderlo contra el fraude que se viene preparando. Por eso los vamos a juzgar.

¡O sea que déjense de pendejadas, y pónganse a trabajar!

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