B. Alfonso Moron Vargas*

Las empresas encuestadores, medios de prensa y estructuras oligárquicas que defienden sus intereses (estructuras de poder), pretenden “imponer” e insertarnos como verdad absoluta que el candidato “opositor” -aparentemente mejor posesionado- es la única opción frente al poder autoritario y despótico del MAS.

Desde Nietzche, pasando por Adorno, Horkheimer y Heidegger; Michel Foucault (filósofo francés, 1926-1984) hace un estudio brillante sobre las relaciones del poder y de cómo el poder intenta “sujetar al sujeto y dominarlo”.

El poder, desde hace mucho tiempo en su afán de “instrumentalizar la razón e imponer una verdad”, se ha valido incluso de la ciencia, para someter al “Ser” al dominio de las cosas o de los entes (Heidegger) y sobre todo, con los medios de comunicación imponer cierta tendencia. Las revoluciones industriales trajeron al mundo los diarios, la radio y la televisión y, con ello, herramientas poderosas para moldear la conciencia de los sujetos. Para nadie es desconocido que los medios de prensa a lo largo de la historia han intentado hacer un uso instrumental de la razón e imponer una verdad a razón de intereses políticos particulares, moldeando la realidad para favorecer a determinados grupos e ideologías. Por esta idea del poder y como ejemplo, tuvimos un Auschwitz al antojo de la razón “Nazi”.

Hoy, en Bolivia, esta idea de “instrumentalizar la razón y de imponer una verdad”, se manifiesta a través de medios de prensa, por encuestas a favor del gobierno del presidente Evo Morales, por información difundida a favor del gobierno (diarios, radio y televisión). Llegando incluso -esta estructura de poder- a controlar hasta el año 2015, el 90% de los medios de comunicación en Bolivia y dejando solo un margen del 10% a medios críticos al régimen (libro “Control Remoto”). No obstante, es en las campañas electorales que estos extremos se manifiestan sin disimulo alguno y la campaña 2019 parece no ser la excepción.

El 21 de febrero de 2016 y contra todo afán de “instrumentar la razón e imponer una verdad”, las Plataformas Ciudadanas dieron un batacazo al poder político de turno, doblegando sus aspiraciones e insertándolas en la nueva realidad, la realidad de las “Redes Sociales” como nuevos medios de comunicación y que dominan actualmente el espectro de la comunicación. Redes sociales como Facebook, Twitter y Google, son el ejemplo de las nuevas formas de instrumentalizar la razón, y de éstas se valieron las plataformas para defender también una razón en virtud de su credo y sobre todo de la democracia.

Hoy, a pesar de la experiencia del 21F, candidatos que se subrogan la etiqueta de “renovación política” y muy a pesar de haber ejercido la alta magistratura del país, pretenden reinsertarnos a su “dominio”, e imponernos con este afán una verdad inexistente (instrumentalización de la razón). Las empresas encuestadores, medios de prensa y estructuras oligárquicas que defienden sus intereses (estructuras de poder), pretenden “imponer” e insertarnos como verdad absoluta que el candidato “opositor” -aparentemente mejor posesionado- es la única opción frente al poder “autoritario y despótico del MAS”.

Esta impostura, al igual que el actuar del poder político de turno, constituye un acto de violencia y como tal, una afrenta a la inteligencia de los bolivianos. Esta violencia no necesariamente utiliza la fuerza (como lo hace el gobierno), sino más bien utiliza la desinformación para agredirnos y con ello tratar de imponernos una verdad que “no existe”.

Michel Foucault tiene mucho que enseñarnos sobre el poder, en especial, nos puede ayudar en cómo identificar con objetividad “la impostura” de estas encuestas, de los medios de prensa y ciertos grupos oligárquicos (estructuras de poder con intereses particulares), que tratan a toda costa de instrumentalizar la razón e imponernos la verdad sobre el “preferiti” y su posición ventajosa. Al final, con esta impostura “violenta y ofensiva” (típica de la política draconiana), pierde el Estado en su aplicación razonable y objetiva, y pierden la democracia y la libertad.

*Abogado

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