Reynaldo Rodríguez M.*

Por primera vez se registró un desfalco en la emblemática historia de las Cooperativas de Servicios Públicos de Santa Cruz, con la singularidad del cuantioso monto hurtado de $us 7.700.000 y “el ingenioso y delictivo modus operandi” que se empleó para la perpetración sistemática del delito que resultaba “casi indetectable”, a decir del expresidente de Cotas Lic. Ivan Uribe Ribero. Fue específicamente Cotas la institución deplorablemente damnificada.

Con incuestionable asidero el expresidente Ivan Uribe acusó al exdirector de marketing, Hubert Gil, de ser el “cerebro” y de “estar detrás de todo un esquema que vulneró todos los controles internos de la empresa de telecomunicación”.

Gil permanece detenido en el penal de Palmasola por orden de un juez, mientras a nuestro juicio irónicamente Ivan Uribe, quien fue uno de los que instruyó taxativamente se ejecuten las auditorías pertinentes para la dilucidación del insólito caso, guarda inequitativamente arresto domiciliario sin fundamento alguno, al igual que el Gerente de Finanzas Xavier Vazquez y la Lic. Margoth Hinojoza, quien fue precisamente la que hizo la auditoría esclarecedora.

El millonario desfalco se perpetró a través del programa “Cotas en Cuotas”, que permitía a los socios acceder a televisores y computadoras a crédito. Uribe, que ostensiblemente se declaró inocente, señaló que “el desvío de fondos se hacía fraguando mediante solicitudes de esos artefactos que la Cooperativa pagaba a los proveedores, pero que extrañamente no llegaban a los socios y supuestamente eran vendidos por los imputados en el mercado negro.

Con los meridianos elementos de juicio que tenemos no dudamos que Gil se sirvió de su experiencia en el interior de Cotas, aproximadamente dos décadas, para idear el esquema casi indetectable que vulneró los mecanismos de control interno y que dejó este inaudito “hueco financiero”.

Es público que el delictivo caso perpetrado con impensables argucias diezmó la salud de Ivan Uribe, empresario con un brillante Curriculum Vitae y reconocidos principios éticos y valores humanos, que fueron determinantes para acceder a altos cargos de prestigiosas empresas petroleras privadas y entre estos, ya en otro ámbito, fue legítimamente electo Pdte. del Directorio de Cotas, en cuya función cumplió una intachable gestión específica y precisamente cuando esta llegaba idóneamente a su fin, se ve inaudita e injustamente involucrado en este “affaire” propio de una novela protagonizada por Sherlock Holmes, personaje creado en 1887 por el escritor escocés Arthur Conan Doyle.

Es conmovedor y mueve a la reflexión cuando Uribe declara categóricamente “que no entiende. ¿Por qué la policía como la fiscalía, la justicia pretenden involucrarlo en este sinuoso caso? Añadiendo que sólo existe insólitamente la palabra de una persona detenida y desacreditada, Hubert Gil, que la auditoria lo detecta de ser incuestionablemente el causante y responsable de este robo. El escándalo de Cotas se volvió irónicamente en el principal caso de Santa Cruz. Todo se observó cual una cuestión de Estado, lo que resulta inentendible…!”

En realidad, la encargada del programa Cotas en Cuotas era la Gerencia Comercial y Marketing, pero el responsable directo era Hubert Gil, quien ostensible y personalmente firmaba las solicitudes y pedidos específicos de las empresas proveedoras; determinando a la vez quien recogía los artefactos, Ahora esas personas parcialmente están cauteladas.

Al margen de todo principio Gil no vaciló en pretender involucrar también al gerente de finanzas Xavier Vasquez, hoy detenido, pese al significativo antecedente de que fue una de las primeras personas que comenzó a indagar el hecho. Consiguientemente es a todas luces injusta su detención, como la de la Lic. Margoth Hinojosa, con detención domiciliaria, no obstante haber sido la profesional que hizo la auditoria. Ivan Uribe no vacila en aseverar principista, solidaria y categóricamente que estas penalidades son incuestionablemente injustas, como el solo hecho de dudar de la probidad de ambos funcionarios.

Paradójicamente se da el caso de que Ivan Uribe Rivera esté en tela de juicio ante la justicia, en torno a un sinuoso complot fraguado precisamente por el protagonista del “affaire” Hubert Gil, quien muy suelto de cuerpo aduce sin prueba alguna que “él le habría solicitado la entrega de unos televisores”, falsedad que tácitamente se evidenció, como se desvirtuó la especie de que Uribe habría influido para que ingrese al circuito la ambigua empresa “Media Market” como proveedora; lo que quedó análogamente desvirtuado toda vez que Uribe como Pdte. del directorio de Cotas, carece de facultades para este género de aprobaciones, siendo el Consejo de Administración el que determina la contratación; esto con fiscalizaciones pertinentes; no existiendo en consecuencia ninguna participación suya…!

Se da el patético caso de Hubert Gil, cual un personaje de “utilería” que tiene en vilo inicuamente a muchas familias, a personas respetables, a una ciudad, originando desaprensivamente amagos de sindicaciones delictivas y de desprestigio a funcionarios de Cotas al margen de todo hecho delictivo.

Tenemos entendido que la falla del cuantioso delito, “cronométrica y hábilmente estructurado” estuvo en los controles que debieron de pasar por todas las auditorias que se hacían en estos años, aparte de la interna, la externa; habiéndose detectado el suceso porque los consejeros observaron que los números no cuadraban, solicitándose a la Gerencia General y de Finanzas, un estudio para detectar donde podía existir el problema en el flujo de caja de la Cooperativa.

En torno a esta inconcebible contingencia, Uribe, meticulosamente señala que “debe haber un cruce de información, estos programas no deben ser controlados por la gerencia que hace el negocio, toda vez que ahí empiezan las fallas. Entonces, en este caso, reiteró que era la Gerencia Comercial la responsable del programa “Cotas en Cuotas”, y era la misma que se encargaba de verificar los pagos…”. A nuestro juicio este perspicaz y autorizado criterio mueve a la reflexión y con el que coincidimos, toda vez que, si hubiera estado en vigencia este sistema, se habría evitado el sinuoso hecho delictivo y consiguiente desfalco perpetrado, con insólitas reincidencias y sistemáticos e inconcebibles desfalcos.

Como colofón de este complejo y crucial artículo, amerita puntualizar los siguientes y sugestivos datos que indudablemente alumbran y asignan mayores luces en torno a este inaudito contexto, para efectos de precisar responsabilidades relativas a funciones específicas inherentes a Cotas:

1. El estatuto de Cotas determina claramente las funciones del Consejo de Vigilancia y Administración, en las que concretamente el presidente y su directiva tienen meramente funciones de políticas empresariales y supervisoras hacia las gerencias en general.

2. El presidente y los directores como los consejeros, no tienen en absoluto tuición sobre los empleados, ni pueden contratar ni despedir a ninguno.

3. La única función administrativa de los directores, es firmar los cheques para pagar a proveedores y prestadores de servicios, una vez sean autorizados por las gerencias específicas de Cotas, contabilidad y gerencia general. El no firmar los cheques sería incurrir e incumplir con las propias funciones designadas.

4. Para dilucidar y hacer equitativas sindicaciones por parte de la policía y de la fiscalía, es pertinente y significativo el siguiente ejemplo o simil del que se pueden obtener corolarios específicos: El reciente y publicitado robo de un cajero en el poder judicial es tácitamente igual al robo de Cotas, surgiendo entonces la coherente interrogante ¿Por qué no investigan y aprehenden análogamente al presidente del poder judicial? al margen de aplicar la ley del embudo.

*Periodista

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