B. Alfonso Moron Vargas*

Para poder navegar en altamar y llegar a puerto seguro se necesitan un capitán, la tripulación y un barco.

El capitán es la máxima autoridad de un barco, es el responsable de todo el funcionamiento, dirige, coordina y controla las actividades que se realizan a bordo, siendo responsable de la seguridad del buque, tripulación, cargamento, navegación, etc.

La tripulación se encarga de ejecutar y coadyuvar al capitán con labores específicamente asignadas para hacer funcionar el barco.

Y el barco es la máquina cuya fuerza impulsora va a depender de sus características y atributos específicos de uso; puede ser diesel oil, vapor o –en el caso de los buques de uso militar más modernos– reactores nucleares.

La política, al igual que la dinámica de un barco que debe navegar (me atrevo a hacer esta analogía) se conforma por tres elementos: el líder (capitán), sus bases (tripulantes) y la idea o ideología política (el barco).

Ya en una observación crítica (aclaro que nada personal hacia el candidato) sobre la concepción de “Comunidad Ciudadana” y el modo en que ésta entra en campaña, me permito observar lo siguiente:

1. El capitán. Carlos Mesa, en un documental realizado por él mismo, afirmó que su alejamiento –del derrocado Gonzalo Sánchez de Lozada– lo hizo por un “valor fundamental que era la vida y que no estaría dispuesto a sacrificar la vida de los bolivianos en la defensa de la idea de la democracia planteada por su padrino político Goni”. Además, planteó que renunciar se constituía en un acto de “valor y de patriotismo”, indultó al actual presidente y con su renuncia allanó el camino para que su ascenso al poder sea una realidad, sin pensar que este gobierno cosecharía más muertos que los de octubre negro de 2003.

Además, no permitió que el barco (Bolivia) fuera comandado por la persona que nos heredó la bonanza económica con valentía y dignidad, como lo fue el extinto Hormando Vaca Diez, entonces presidente del Senado. Carlos Mesa premia a Evo, quien intenta someternos y obliga a renunciar a Hormando Vaca Diez, quien es, finalmente, al que le debemos la bonanza y que el barco siga una ruta adecuada. Notemos que el capitán Mesa se niega a promulgar la ley que dio tantos beneficios al país.

¿Qué tan buen capitán es Carlos Mesa?

Ya abandonó el barco de la democracia una vez y ayudó a que nos sumerjan en las profundidades de un poder autoritario y despótico.

2. Los tripulantes. Los tripulantes del barco deben ser personas experimentadas y tener pericia en sus funciones. Pues bien, las bases (tripulantes) son personas que no han ejercido ni se han especializado en cargo alguno, y en este punto debemos observar la enorme responsabilidad que implica ayudar a un capitán. La idea de cambio, por ende, estaría librada a que el barco deba improvisar por la impericia de los tripulantes sin formación y sin pericia. Entonces, ¿quienes ayudarían a dirigir el barco? ¿Acaso aquellos que con el “capitán Mesa” renunciaron en 2005? ¿Los que finalmente abandonarían el barco al igual que el capitán y dejaron que el barco naufrague en poder del MAS? Esto constituiría una irresponsabilidad y el cambio que tratan de instalar sería una falsedad.

3. El barco. La estructura del barco debe responder a una idea objetiva y un conocimiento sólido en la construcción de esta estructura, para que cumpla sus fines y el trabajo para el que se requiere, además de entender su fuente de energía. ¿Cuál es la ideología de Comunidad Ciudadana? (Su idea del barco) ¿Cuál la fuente de energía que pondrá a andar el barco? Poco y nada sabemos de estos detalles.

En esta semana, por ejemplo, y contra toda lógica de los especialistas en economía, “el capitán” al hablar de su política económica decía: “No voy a suprimir los bonos que existen a favor de la comunidad boliviana”, “no haré ninguna privatización” y “no fomentaré el retorno de los dinosaurios de la política”, condenando al barco a seguir un camino directo a las profundidades. La “estructura del barco” no va a resistir, se puede romper. Otra vez un acto de irresponsabilidad e improvisación.

Continúa el discurso fracasado del Movimiento Al Socialismo y después debemos escuchar una queja y una retórica constante, cuando se identifican sus similitudes y afinidades con el MAS. Con soberbia, no habla de las sugerencias y de las demandas de mayor descentralización administrativa y política con un modelo federal de Estado (no toma en cuenta las sugerencias de constructores de barcos para hacer uno mejor).

La misma soberbia tuvo el capitán del Titanic, al afirmar “que ni Dios podría hundir el barco”, y al final todos conocemos el resultado.

El capitán del Titanic, en su soberbia, no permitió evacuar el barco a tiempo y salvar más vidas; los tripulantes -encargados de ser los vigías- no tenían los medios necesarios y no pudieron visualizar el iceberg, y el barco -como se supo- no tenía estructura sólida porque el dueño escatimó recursos.

No queremos que Bolivia tenga el final del Titanic y, peor aún, subirnos en un barco de papel llamado “Comunidad Ciudadana”.

*Abogado

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