Sebastián Crespo Postigo

Desde el pequeño puñado de liberales y todos sus derivados en Bolivia, escucho frecuentemente que debido a la coyuntura política que tenemos, es necesario votar por Carlos Mesa, bendito “mal menor” entre toda la oposición para sacar del gobierno al dictador y el socialismo siendo este su principal argumento para defender su candidatura. Pienso que es necesario analizar y contra argumentar a la clásica pregunta que siempre hacen ¿A quién votarías, al dictador o a Mesa?

Para comenzar, es una pregunta simplista la que nos dan, la realidad no es así, existen más partidos de oposición en Bolivia. Unos más votados o no, unos mejores o peores que otros, algunos con más o menos militantes, pero sin duda, el que elija a quien nos representará será cada uno en su libre voluntad. Lo que vengo a juzgar, es entender que la popularidad no es sinónimo de buen gobierno, más aún si ya existen antecedentes históricos. ¿Hoy los liberales votamos por convicciones o por popularidad?

Es necesario analizar el plan de gobierno de todos los postulantes y realmente velar por lo que es la libertad. Por este motivo es necesario que todos lo ciudadanos defiendan su libertad y voten por lo que es mejor, esto se logra con cuestionamientos a los candidatos, con argumentos y con espacios de diálogo. Esto se consigue criticando y siendo criticados, constructivamente, así es la democracia, les guste o no. Además que de la historia se aprende, por eso nadie quiere volver al pasado.

En estas circunstancias comparando a los candidatos me gustaría que Carlos Mesa asuma una actitud más firme y política como Oscar Ortiz en diversos temas. (Siendo los dos candidatos con más posibilidades de llegar a la presidencia). No puede Carlos Mesa esperar que lo sienten como sucedió en 2003.

Ese su denominado “mal menor” es igual o más centralista y peligroso que el gobierno actual, la demagogia es un recurso de todos los días y el populismo que ya destrozó nuestro Estado de Derecho e instituciones lo tiene a flor de piel, claro ejemplo; su plan de gobierno económico, el mismo menciona que lo decidirá y construirá junto a la gente, ¿si las personas piden socialismo se los va a dar? Solo cambia el nombre de Evo a Carlos y seguiremos igual, ¿el plan de gobierno y nuestro futuro en qué queda? Debe existir una guía de recuperación de nuestras frágiles y casi inexistentes instituciones, un plan social-económico. Y en todo caso, si de libertad hablamos, Oscar Ortiz y su plan de gobierno serían mejores que los de Carlos Mesa porque promueve más libertad económica y respeto a las libertades individuales.

En las últimas encuestas se ha visto, como la candidatura de Mesa se ha venido fragmentando y cayendo, Ortiz que ha tenido menos tiempo de campaña política ha venido subiendo a nivel nacional. Claro está que todas esas personas que piensan en ese supuesto “mal menor” tienen que entender que quejarnos de este gobierno de ningún modo significa que quiera volver al anterior. Que no puedan concebir que hay algo mejor que esto, o lo anterior, es problema de ustedes, no mío.

Para no olvidar Hannah Arendt menciona lo siguiente; “Políticamente, la debilidad del argumento del mal menor ha consistido siempre en aquellos que escogen el mal menor pronto se olvidan que se deciden por un mal”

El problema en este país no es solo el gobierno y su sed de poder, es todo el sistema corroído de este socialismo del siglo XXI, por eso debemos cambiar de gobierno, recuperar la democracia y sus valores, pero la gran pregunta a responder sin duda es ¿A costa de qué? ¿Lo mismo con otro nombre? ¿Popularidad o principios?

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