Roberto Ortiz Ortiz*

Nos encontramos en pleno siglo 21, donde la tecnología ha logrado escabullirse en absolutamente todo lo que hacemos; desde robots realizando tareas complejas hasta aplicaciones y sistemas de internet que hacen de nuestra vida mucho más sencilla, barata y sobre todo eficiente.

La pregunta del millón es: ¿Por qué el sector privado innova en sus servicios y el gobierno no?

La respuesta es muy sencilla y la voy a exponer claramente; el gobierno no innova porque simplemente no le importa y no le conviene ser más eficiente. Existen en mi punto de vista tres razones.

La primera: los gobiernos socialistas necesitan tener un Estado gigante para conseguir más control en todo sentido. Por lo tanto buscan la forma de aumentar los procesos en todos los trámites públicos inventando cargos absurdos para contratar más gente.

La segunda: los gobiernos socialistas viven de la corrupción, por lo tanto innovar en procesos que permitan automatizar los trámites o realizarlos por internet, implica que el manejo del dinero sea virtual y que no haya contacto con los funcionarios. Por ende se terminan las famosas coimas y los focos de corrupción.

La tercera: a los gobiernos socialistas no les interesa que sus procesos sean mejores, más baratos, si generan pérdida o ganancia pues el dinero que gastan no es de ellos y no tienen competencia, el ciudadano está obligado a pasar por sus procesos y pagar lo que ellos dictan para realizar sus trámites. Sin mencionar que nadie los controla. ¿Donde va la plata o por que suben sus precios?

Lo más penoso y triste de todo es que la gente ya se acostumbró a la burocracia. Cuando le preguntas a alguien como hacer un tramite te responde muy tranquilo más o menos así:

“Levantáte a las 4 de la mañana o andáte a dormir allá para hacer fila porque se acaban los tickets y si podes conseguíte un bebé para que te den ticket preferencial, lleváte unos pesos extra por si algún funcionario te pide un apoyo para acelerar el proceso. Andáte con tiempo porque el trámite dura unas 5 horas y te lo entregan en unos dos o tres días, lleváte zapatos cómodos porque las filas son muy largas y tenés que estar parado, revisá bien tu trámite porque se equivocan mucho y después es mas complicado arreglarlo y ni se te ocurra discutirte con los funcionarios porque son aburridísimos, tenes suerte que este trámite no se haga en La Paz porque ahí tardan meses y es metiendo harta plata, pero si querés tengo un tramitador buenísimo que te cobra 200 dólares y te hace todo en media hora, el tiene sus contactos ahí adentro”.

¡Que vergüenza de país! ¡Que vergüenza que esto nos parezca normal! ¡Que vergüenza que tengamos que usar tramitadores por no decir cómplices de la corrupción!

Depende de nosotros denunciar y hacer público en redes sociales todos los abusos y calvarios que el gobierno, alcaldías y gobernaciones nos hacen sufrir día a día para conseguir la documentación que necesitamos.

No olvidemos nunca que nosotros les pagamos, es nuestro derecho controlarlos y nuestro deber exigirles atención eficiente para que nuestros recursos no se malgasten en la contratación de gente en cargos inútiles sólo para fines políticos.

¡Que la burocracia, la corrupción y el centralismo no se hagan costumbre! Aprovechemos este año electoral para votar por un candidato que haya demostrado luchar en contra de
estos tres males que aquejan Bolivia desde su fundación.

*Fundador de Estudiantes por la Libertad Bolivia

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